Perú y Bolivia examinaron la cuenca del río Suches para determinar el nivel de contaminación producido durante los últimos meses por la minería ilegal que opera en sus riberas, informó hoy el ministerio peruano de Relaciones Exteriores.

Las cancillerías de ambos Gobiernos organizaron el martes una visita al río que nace en la laguna Suches, a 4.605 metros sobre el nivel del mar y recorre 174 kilómetros por los Andes peruanos y bolivianos hasta desembocar en el lago Titicaca, que comparten ambos países.

Por Perú participaron funcionarios de los ministerios del Ambiente, Interior, Energía y Minas, Agricultura y Salud, así como representantes de la Autoridad Nacional del Agua, el Instituto Geológico Minero y Metalúrgico, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía de la Nación, entre otras instituciones.

Los resultados de la visita se presentarán en la Comisión Técnica Binacional del Río Suches, que se reunirá el 1 de junio en la ciudad peruana de Tacna para proponer medidas "urgentes e inmediatas que hagan frente a la preocupante situación ambiental generada por la minería ilegal".

Según el Ministerio de Exteriores peruano, la actividad de los mineros ilegales en esta zona "afecta gravemente a las poblaciones locales y a su principal fuente de subsistencia, que es la ganadería de alpacas".

El Gobierno de Perú ha emprendido una campaña que busca formalizar a los llamados mineros artesanales e informales y persigue a los mineros ilegales, que son acusados de contaminar el medioambiente y dañar zonas de reservas ecológicas, principalmente en la Amazonía.

En Perú se han diferenciado los mineros informales, que trabajan ilegalmente pero en zonas permitidas, de los mineros ilegales, que trabajan sin autorización en áreas prohibidas.