Las cárceles en Nuevo México experimentan un fuerte crecimiento de las pandillas supremacistas blancas en la medida que los presos tratan de protegerse de las pandillas hispanas, dijeron funcionarios estatales.

Las cifras de las pandillas racistas blancas se han duplicado en los últimos 10 años, y las autoridades temen que sigan aumentando.

"Aumenta la membresía de las pandillas blancas vinculadas con las de Texas y Arizona, dijo Dwayne Santistevan, administrador de la Unidad de Inteligencia sobre Amenazas a la Seguridad de Nuevo México. "Creemos que se están uniendo para protegerse de las bandas hispanas".

La unidad calcula que hay unos 160 presos afiliados a pandillas supremacistas blancas como la Hermandad Aria, cuando hace 10 años eran entre 60 y 70, dijo Santistevan.

"Las pandillas obtienen miembros entre los presos de Farmington, Carlsbad, Ruidoso y Alamogordo", dijo Santistevan. "Es un poco desconcertante".

Santistevan dijo que se había identificado a por lo menos dos presos hispanos como miembros de una pandilla supremacista blanca.

Las autoridades penitenciarias identifican a los miembros de las pandillas por sus tatuajes de esvásticas, el cumpleaños de Hitler y otros símbolos racistas.

Con todo, son pandillas pequeñas comparadas con otras en Nuevo México. De los 6.500 presos en esas cárceles, el 40% están afiliados principalmente a las pandillas latinas.

Las autoridades temen que el crecimiento de las pandillas blancas provoque mayor violencia entre las organizaciones carcelarias que se disputan el terreno, las drogas y el tráfico de armas.

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Russell Contreras está en Twitter como http://twitter.com/russcontreras.