Pese a la turbulencia financiera internacional, Latinoamérica seguirá siendo un oasis de estabilidad económica, con un crecimiento de entre el 3,5 % y el 4 % este año, por la solidez de sus políticas fiscales y la fuerte demanda de materias primas.

Así lo aseguró hoy a Efe el vicepresidente para América Latina y Caribe del Banco Mundial, Hasan Tuluy, quien apuntó que la implementación de esas políticas ha servido de escudo a la región, que registrará apenas una leve desaceleración en 2012 para retomar el próximo año su dinámico ritmo de crecimiento.

"Este año (...) hay una ligera desaceleración en promedio para la región y estamos proyectando que la caída sea a una tasa media de crecimiento de entre 3,5 y 4 %. Pero pronosticamos un rebote en el próximo año de hasta una tasa de entre 4,2 y 4,5 %", vaticinó.

Detalló que la región está ahora cosechando los frutos de acertadas políticas macroeconómicas, del fortalecimiento del sector financiero y de la adopción de políticas de inclusión social a lo largo de la última década.

"A América Latina le ha ido bastante bien. De modo que estamos comenzando desde una base sólida", resaltó Tuluy, en una entrevista con Efe antes de participar hoy en la Séptima Conferencia Anual de Latinoamérica, organizada por el Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami.

Algunos países registrarán un mayor crecimiento, como Panamá (7 %) y Colombia (4,7 %), por, en gran parte, tener un equilibrio en sus políticas macroeconómicas y acumular un buen nivel de reservas internacionales que les permite contar con suficientes ingresos para estimular sus economías.

También han creado un buen ambiente para obtener significativas inversiones, en particular del sector privado, según Tuluy.

El Banco Mundial proyecta que Perú y Uruguay también estarán entre en las naciones que crecerán por encima del promedio "porque ellos tienen un nivel de base muy sólida y buen clima para atraer niveles significativos de inversiones".

Al ser preguntado por el impacto que tendrá la crisis de la zona euro en la región, Tuluy consideró que ello sumado a la continua desaceleración en Japón o el crecimiento "anímico" de América del Norte, se traducirá en un debilitamiento relativo de los precios de las materias primas.

"Pero por el momento, siempre y cuando China siga manteniendo su rápido ritmo de crecimiento del 8 % o más, ese impacto no parece ser significativo para América Latina. Incluso el envío de remesas ha repuntado en los últimos años a niveles significativos", afirmó.

Respecto a los mayores retos que afronta Latinoamérica, citó mantener las políticas fiscales y macroeconómicas, y avanzar en la agenda de la inclusión social, en los esfuerzos por aumentar las oportunidades para todas las personas, mejorar sus niveles de productividad y elevar su competitividad.

"En la última década, unos 73 millones de personas emergieron de la pobreza y la desigualdad disminuyó significativamente, pero todavía quedan cerca de 150 millones de personas que aún viven en la pobreza", detalló.

La región debe avanzar también en proveer servicios a las personas ya que, por ejemplo, un 29 % de la población que vive en las metrópolis no tiene acceso a servicios sanitarios, enumeró el funcionario.

Otros retos de la región, en su opinión, son reducir los costos de las importaciones y exportaciones y mejorar la educación para contar con economías competitivas y productivas.

Después de décadas de una implementación disciplinada de buenas políticas económicas y sociales, junto con la consolidación de instituciones importantes, Tuluy cree que se puede afirmar que Latinoamérica es hoy "más estable, más equitativa" y ha crecido.

"La región es más estable política y económicamente. Fuerte, competitiva y democracias consolidadas, con algunas excepciones, son ahora la regla (...). Es también menos pobre y con una clase media en crecimiento", destacó.

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Sonia Osorio