La Misión de Supervisión de Naciones Unidas en Siria (UNSMIS) cuenta ya con 145 observadores desarmados desplegados en el país árabe, además de 56 miembros de personal civil, informó hoy el portavoz de la ONU, Martin Nesirky.

"La misión de observadores de la ONU en Siria sigue aumentando su presencia sobre el terreno", aseguró ante la prensa el portavoz, que indicó que el organismo sigue confiado en alcanzar antes de que termine mayo los 300 observadores que fueron autorizados por el Consejo de Seguridad.

Los observadores militares desarmados presentes en Siria, según explicó el portavoz, han seguido adelante con su trabajo tras los atentados perpetrados en el país árabe en los últimos días y llevan a cabo patrullas en las zonas afectadas.

"Nadie dice que se trata de una tarea fácil. Esta semana hemos visto los peligros a los que los observadores y los civiles sirios se enfrentan", añadió Nesirky, quien defendió la vigencia del plan de paz elaborado por el enviado especial a Siria, Kofi Annan, pese a la violencia.

Los observadores se encuentran en el país árabe para verificar el cumplimiento de ese plan de paz de seis puntos, al que se comprometieron las partes, que estipula entre otros elementos un alto el fuego, en vigor desde el 12 de abril.

"El plan cuenta con el respaldo absoluto de la comunidad internacional", añadió el portavoz, que recordó la condena tanto del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, como del Consejo de Seguridad de los últimos atentados acontecidos en Damasco, donde el jueves murieron 55 personas por la explosión de dos coches bombas.

Pese al supuesto alto el fuego y la presencia de los observadores, la violencia continúa en Siria, cuyas autoridades aseguraron hoy haber frustrado un atentado suicida en la ciudad de Alepo, donde descubrieron a un hombre que conducía una furgoneta cargada con 1.200 kilogramos de explosivos.

Desde el comienzo de la revuelta, más de 10.000 personas han muerto por la violencia en la nación árabe, según datos de la ONU, que cifra en 230.000 los desplazados internos y en más de 60.000 los refugiados en países limítrofes, como Turquía y Líbano.