El régimen del presidente Bashar Assad intenta acabar con un plan de paz negociado por Naciones Unidas para Siria, denunció el viernes un líder de oposición, mientras que las fuerzas de seguridad se emplazaron en mayor número, un día después de que dos ataques suicidas con coches-bomba dejaron 55 muertos en Damasco.

Los atentados avivaron los temores de la presencia de extremistas islámicos entre quienes buscan derrocar a Assad y propinaron un golpe más a los intentos internacionales de poner fin al derramamiento de sangre. El régimen de Assad culpó de los ataques a terroristas que, afirma, están detrás del levantamiento de 14 meses en el país.

Durante una conferencia de prensa en Tokio, Burhan Ghalioun, jefe del opositor Consejo Nacional Sirio, dijo el viernes que no habría una solución pacífica a la violencia en Siria sin "una amenaza de fuerza en contra de quienes no acaten el plan".

"Assad cree que puede puede evadir la implementación de todas sus obligaciones sin que haya consecuencias", dijo Ghalioun.

En Damasco, las cuadrillas de trabajadores abrían camino entre dos enormes cráteres dejados por las explosiones del jueves contra una zona militar siria. El ataque, que dejó además más de 370 heridos, fue el más mortífero en contra de un objetivo del régimen desde que el levantamiento dio inicio.

Las fuerzas de seguridad armadas con fusiles de asalto Kalashnikov vigilaban las instalaciones el viernes.

Nadie se ha adjudicado el ataque, pero un enigmático grupo autodenominado el Frente Al-Nusra se ha responsabilizado por ataques anteriores, mediante comunicados difundidos en sitios de internet. Poco se sabe sobre el grupo, si bien funcionarios de inteligencia de Occidente indican que podría tratarse de un frente de la rama de al-Qaida en Irak.

Ghalioun, que vive en París, sugirió que de alguna forma el régimen estuvo detrás de las detonaciones como una manera de manchar el levantamiento contra Assad y aseguró que los atacantes eran "fuerzas radicales" vinculadas con los líderes sirios, quienes, según él, han cooperado con al-Qaida en contra las fuerzas estadounidenses en Irak.

"La relación entre el régimen sirio y al-Qaida es muy fuerte", dijo.

El opositor Ejército Libre de Siria también condenó los ataques y culpó al régimen por perpetrar atentados como manera de sustentar sus acusaciones de que grupos terroristas se encuentran detrás de los levantamientos contra Assad.

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Foster reportó desde Tokio.