El primer ministro de Haití, Laurent Lamothe, auguró hoy una etapa de estabilidad política que aportará nuevas oportunidades con el esfuerzo de todo el país y con la solidaridad internacional que, en su opinión, no debe detenerse.

"Haití tiene que volar con sus propias alas, pero ahora no estamos listos, necesitamos la ayuda de los amigos de Haití", dijo en una entrevista con Efe el nuevo primer ministro, quien hoy debe someter su programa político a la Cámara de Diputados, para completar así la última fase de su proceso de ratificación.

Entre las primeras medidas que adoptará en cuanto tome posesión estará la puesta en marcha de una "operación masiva de limpieza" de Puerto Príncipe, donde en la actualidad sólo se elimina el 40 % de la basura, un plan que incidirá "sobre todo en los barrios pobres para que la gente pueda vivir en condiciones dignas", dijo.

Un amplio plan de mantenimiento de carreteras que generará entre 12.000 y 15.000 empleos, la creación de un sistema de seguridad social y el programa "Mamita Querida", que ofrecerá veinte dólares al mes y microcréditos a madres en situación de extrema pobreza figuran también entre las primeras acciones del Gobierno.

Anunció para noviembre de 2012 las elecciones parciales al Senado que están pendientes, que costarán entre 30 y 35 millones de dólares, lo que a su juicio permitirá avanzar en la fortaleza institucional y la estabilidad política, fundamental para el objetivo de atraer inversión extranjera.

Mencionó sectores como el turismo, donde el país tiene ante si grandes oportunidades de desarrollo con cerca de cien kilómetros de playas y, en el campo de la industria, el acuerdo con Estados Unidos para exportar en condiciones preferentes.

"También hay que hacer 600 kilómetros de carreteras, construir 42 edificios públicos, 140 centros deportivos, más de cien escuelas primarias y profesionales", explicó.

En los cuatro años de su mandato planea construir de diez a quince de esos edificios, concluir la renovación de la ciudad de Jacmel (sur) y, en el norte, terminar el parque industrial y el puerto de Fort Liberté.

Para combatir la pobreza extrema, otra de las metas del nuevo Ejecutivo, se pretende elevar de uno a dos millones el número de niños que disfruten de educación gratuita, con la construcción de 500 escuelas y poner en circulación 500 autobuses que eliminen los ocho kilómetros diarios que, en promedio, recorren miles de niños haitianos para ir al colegio cada día.

Además, detalló, se planea la construcción de cinco aeropuertos (dos internacionales y tres regionales) y de 250 kilómetros de carreteras, elevar de 125 a 300 megavatios la generación de electricidad y aumentar la cobertura de este servicio del actual 25 al 80 % del territorio.

El Estado cuenta para estos planes con cerca de mil millones de dólares gracias a la condonación de deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el acuerdo petrolero Petrocaribe, auspiciado por Venezuela y con una empresa de ese país, lo que, unido al apoyo del sector privado, puede impulsar el desarrollo económico, según Lamothe.

Con estos programas, inversiones y recursos, la economía haitiana debe crecer a un promedio del 8 % -el año pasado lo hizo un 5,6 % y en 2012 se estima un aumento del 7 %- y el Producto Interno Bruto (PIB) per capita aumentar de 750 a 950 dólares, según el también canciller haitiano.

Sobre la percepción que la población tiene acerca de las mejoras conseguidas bajo la presidencia de Michel Martelly, el nuevo primer ministro citó una encuesta que indica que el 76,9 % "piensa que hay progreso".

Como ejemplo de los avances mencionó el realojo por el Gobierno de 51.000 personas desplazadas a campamentos provisionales tras el terremoto de 2010 y los programas de protección social puestos en marcha.

Para implementar los planes gubernamentales es necesario elevar los ingresos del Estado a través del fisco y las aduanas, ya que en la actualidad solo el 3 % de los haitianos paga impuestos y se pierden 350 millones de dólares por el contrabando en la frontera con la República Dominicana.

Regularizar estas fuentes de recursos permitiría obtener 425 millones de dólares al año, indicó Lamothe, quien concluyó: "subiendo los ingresos y con la solidaridad internacional lograremos llegar a los objetivos" fijados.