"Desperate Housewives" hizo que los suburbios parecieran sensuales, divertidos, escabrosos y conmovedores.

La serie de la cadena ABC sobre las complicadas vidas en las casas aparentemente perfectas de Wisteria Lane demostró como la comedia más grosera y el drama más refinado pueden ser una pareja ideal en la televisión. También demostró que las mujeres de cierta edad, es decir, de más de 25 años según el lenguaje de Hollywood, pueden ser persuasivas y seductoras.

Retomó el concepto de las narraciones en serie en un tiempo en el que las televisoras abrumaban al público con telerrealidad y programas policiacos.

Ahora, ocho años después, "Desperate Housewives" se despedirá de la televisión estadounidense el domingo por la noche con la última imagen de Eva Longoria como Gabrielle, Teri Hatcher como Susan, Felicity Huffman como Lynette y Marcia Cross como Bree.

Casi a punto del final, las cuatro mantienen un secreto que podría mandar a Bree a la cárcel por un asesinato que no cometió. Susan lidia con la muerte de su esposo Mike y el embarazo de su hija soltera. Lynette lucha por recuperar a su marido Tom (Doug Savant) y Gabrielle trata de exonerar a Bree sin poner en peligro a su esposo Carlos (Ricardo Antonio Chavira).

En otras palabras, las cosas siguen como de costumbre en la serie que comenzó con un cadáver y el suicidio de Mary Alice (Brenda Strong), quien narra el programa desde el otro mundo.

Marc Cherry, a quien convenció ABC de ampliar el programa a su octava temporada, esta listo y dispuesto a despedirse.

"Es momento", dijo en una entrevista reciente. "Tuvimos un viaje maravilloso y lo he disfrutado, pero realmente me pareció que esta debía ser la última temporada. La gente me pregunta si es un momento agridulce, pero yo les digo que es 'más dulce'. ...Estoy muy conforme con mi decisión".

"Desperate Housewives" se convirtió en un éxito inmediato cuando se estrenó en 2004. Rápidamente logró más de 17 millones de espectadores y terminó como uno de los programas más vistos de la temporada.

La serie tampoco se vio exenta de drama fuera de cámaras. El más reciente fue el protagonizado por Nicollette Sheridan, quien inició una demanda por despido injustificado que continúa en la corte.

Pero el escándalo por "Desperate Housewives" se ha apagado. La temporada tiene un promedio de 8,5 millones de espectadores semanales, en comparación con los poco más de 19 millones que tienen cada uno de los punteros "NCIS" y "American Idol".

Cherry se niega a juzgar el legado de su programa, aunque está muy orgulloso de haber contribuido a darle poder a las mujeres. El guionista y productor le dio papeles protagónicos a actrices de más de 30 años justo cuando las oportunidades para las mujeres maduras desaparecían.

"Ampliamos las ideas que tenían las televisoras sobre quién podía ser una estrella del programa de televisión. Estoy muy orgulloso de estas damas y sus logros", dijo.

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