Fernando Verdasco se arrodilló en la pista central de la Caja Mágica, besó la alfombra azul y extendió los brazos al cielo después de tres horas y nueve minutos de lucha, tras vencer por primera vez en su carrera a Rafael Nadal y lograr el paso a los cuartos de final del Masters 1.000 de Madrid.

Nadal, finalista en los tres últimos años, sirvió dos veces para ganar el encuentro en el tercer set, con 5-2 y 5-4 pero no pudo definir un partido enrevesado para el de Manacor, en el que Verdasco sacó al fin su garra y supo mantener los nervios para vencer por 6-3, 3-6 y 7-5.

Verdasco podría haber salido de la pista central de la Caja Mágica con el primer set ganado en su historia a Nadal, su bestia negra particular, y ante el que ha parecido siempre desquiciado, o presa de la tensión cuando atisbaba que podía cambiar el signo del encuentro, pero hoy cambió radicalmente su destino.

En sus trece partidos anteriores, solo en dos ocasiones Verdasco había logrado llevar al límite a Nadal. En la histórica semifinal del Abierto de Australia en 2009 (6-7, 6-4, 7-6, 6-7 y 6-4) y en los octavos de Cincinnati el año pasado (7-6, 6-7 y 7-6), los dos encuentros en pista dura, donde mejor se desenvuelve Fernando.

Pero en tierra (seis veces) el dominio siempre había correspondido a Nadal, con palizas como la que le propinó en la final de Montecarlo del 2010 (6-0 y 6-1), o derrotas, como la última en las semifinales de Barcelona (6-0 y 6-4) hace dos semanas.

Con mucho calor, que provocó el desmayo en una espectadora que tuvo que abandonar el estadio, y un cierto desconcierto en los graderíos, con parsimonia en el público entrando en la pista con el punto en juego, y las súplicas del juez de silla Mohamed Layhani para que cerrasen las puertas, se desarrollaron las tras horas y nueve minutos de lucha.

Nadal tardó en entrar en calor y Verdasco aprovechó su ilusión para situarse con buen juego con ventaja de 2-0 y 4-2 para ganar el primer set en 66 minutos. Parecía un espejismo pero al final no lo fue.

Sobre todo porque el campeón del 2005 y 2010 no suele bajar la guardia, ni siquiera aunque la alfombra azul no le haga sentirse cómodo, y sus tracciones al cambiar direcciones le hagan dudar. Su plus de autoridad y esa garra que el resto de jugadores le envidia le hizo romper en el cuarto juego (3-1) y de nuevo en el octavo (5-3).

El segundo parcial era ya de Nadal y Verdasco atisbaba que una vez más se le escapaba el encuentro, a pesar que de vez en cuando conectaba derechas en carrera fulminantes. Iba abajo 2-5 el madrileño, y todo parecía encaminado a un destino fatal para su banquillo donde su padre José le animaba sin cesar.

Pero en una reacción espectacular, forzando el resto, echando hacia atrás a Nadal, Verdasco encontró la vía para trasladar las dudas al exnúmero uno del mundo, que encontraba ya en su rival una roca, seguro y autoritario, y mandando con su derecha ante un desconcertado Rafa, que aunque salvó la primera bola de partido con un saque directo, no pudo impedir que Fernando sentenciase en la siguiente.

Con esta derrota, Nadal rompe su racha de victorias en arcilla que se queda en 22 consecutivas desde que perdió la final de Roma contra Novak Djokovic el pasado año.

El próximo rival de Verdasco será, el checo Berdych, con quien Nadal mantuvo una dura polémica en los cuartos de final del 2006 cuando el torneo se disputaba en la Casa de Campo, que ambos han olvidado ya.

Berdych ganó hoy ante Monfils 28 de los 32 puntos de su servicio, avisando de su poder con el saque, y liquidando al francés en solo 50 minutos, para dejar su marca esta temporada en 25 victorias y seis derrotas.

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Miguel Luengo