El Parlamento europeo aprobó el jueves topes a las tarifas que cobran los operadores de redes móviles, con el fin de proteger a los consumidores ante precios excesivos por utilizar sus teléfonos y "tablets" en el extranjero, la llamada conexión móvil internacional o "roaming".

La legislatura respaldó, con un margen arrollador de 578-10 y 10 abstenciones, un acuerdo que abarataría las llamadas telefónicas, la descarga de correo electrónico y la navegación en internet cuando se está en el extranjero, dentro de otras naciones de la Unión Europea.

Los topes a tarifas entrarán en efecto el 1 de julio al inicio de la temporada de vacaciones de verano en Europa, cuando a menudo muchos viajeros incurren involuntariamente en un sobregasto por las altas cuotas del servicio de "roaming", de lo cual no se enteran sino cuando les llega la factura posteriormente.

"Hemos terminado con las estafas familiares para cualquiera que ha utilizado un teléfono celular al estar viajando en el extranjero", dijo Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea.

La Comisión calculó que, por ejemplo, para una familia belga que vacaciona en Italia durante una semana, la factura podría ser reducida de 270 euros a 44, por revisar las redes sociales y subir fotografías.

Los negocios podrán recortar costos en un porcentaje similar cuando viaje su personal, al reducirse la enorme diferencia de las tarifas en casa y en el extranjero.

"Es una Europa sin fronteras, no hay lugar para cargos que difieran tanto en casa y en el exterior", señaló el parlamentario europeo Ivo Belet. El asunto permaneció sin resolverse durante años y era visto como prueba de que sin importar cuánto se esforzara la Unión Europea, no podía imponer un mercado único homogéneo para los consumidores.

A partir del 1 de julio de 2014, los usuarios de teléfonos celulares y computadoras de tablilla pueden firmar contratos de "roaming" separados, lo que significa que sus dispositivos cambiarán automáticamente a su red alternativa cuando crucen a otro Estado de la UE.