El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y los miembros del Consejo de Seguridad condenaron hoy "enérgicamente" los "atroces atentados" perpetrados en Siria, que acabaron con la vida de al menos 55 personas, y mostraron de nuevo su respaldo al plan de paz ideado por Kofi Annan.

"Los miembros del Consejo de Seguridad condenan en los términos más enérgicos los ataques terroristas ocurridos en Damasco y que causaron numerosos muertos y heridos", aseguró ante la prensa el presidente de turno del máximo órgano de decisión de la ONU, el embajador azerbaiyano Agshin Mehdiyev.

Mehdiyev leyó un comunicado acordado por unanimidad en el Consejo de Seguridad, en el que se tilda de "atroces" los ataques y se pide "a todas las partes que cumplan inmediatamente con la totalidad de los puntos que contiene el plan de paz del enviado especial a Siria (Kofi Annan), según contemplan las resoluciones 2.042 y 2.043".

"Pedimos particularmente que cese la violencia armada en todas sus formas", aseguró el presidente del Consejo, que añadió que los quince reafirman una vez más su "apoyo total" a los esfuerzos de la Misión de Supervisión de la ONU en Siria (UNSMIS) y del propio Annan por solucionar la crisis que vive el país árabe.

Preguntado sobre si el Consejo contempla otras vías por si falla el plan de Annan ante el incremento de la amenaza terrorista y el incumplimiento de los puntos acordados por las partes, Mehdiyev defendió la validez del plan y dijo esperar que funcione, ya que, por el momento, no ve "ninguna alternativa" al mismo.

El embajador sirio ante la ONU, Bashar Jafari, informó también al Consejo de Seguridad de que la ciudad de Alepo fue escenario de un atentado terrorista simultáneo a los perpetrados en Damasco, que causó "víctimas civiles y enorme daños sobre propiedades privadas".

Jafari señaló que los ataques terroristas que vive Siria llevan el sello de los responsables de los atentados que vivieron en la última década "Nueva York, Madrid y Londres", en clara referencia a la red terrorista Al Qaeda, y acusó a países como Arabia Saudí y Catar de prestar apoyo a los terroristas.

Horas antes, Ban Ki-moon también reiteró su "urgente petición a todas las partes para que cumplan completamente con sus obligaciones para cesar la violencia armada en todas sus formas y proteger a los civiles, y para que se desmarquen de los atentados indiscriminados y otros actos terroristas", según indicó su portavoz, Martin Nesirky.

El secretario general subrayó, además, de nuevo "la necesidad de que todas las partes presten una colaboración inmediata y completa a los esfuerzos de la ONU destinados a acabar con la violencia y las violaciones de los derechos humanos" en el país árabe, encarnados en la misión de observadores.

Ban, que reiteró el compromiso de la ONU por "hacer todo lo posible para lograr esos objetivos", señaló que es primordial que se garantice el acceso humanitario a las zonas más afectadas de la nación y que se inicie un proceso político dirigido por los sirios y que conduzca "a un sistema político plural y democrático".

Al menos 55 personas murieron este jueves y 372 resultaron heridas por la explosión consecutiva de dos coches-bomba en la periferia de Damasco, según las autoridades sirias, que dijeron haber recopilado, además, quince bolsas con restos humanos no identificados, por lo que el número de víctimas podría aumentar.

El Gobierno sirio precisó que los dos vehículos, que llevaban más de 1.000 kilos de material explosivo, iban conducidos por terroristas suicidas.

Las autoridades sirias responsabilizaron a "grupos terroristas armados", apoyados por partes extranjeras, de la autoría del doble atentado y aseguró que va a perseguir a los asesinos y a quienes los acojan, por lo que pidió la cooperación ciudadana para capturarlos.