Un pequeño ayuntamiento español necesitaría 7.058 años para saldar sus deudas, según denunció el jueves un alto funcionario del gobierno que quiso poner un ejemplo del despilfarro de algunas administraciones públicas.

"¿Es posible mantener una circunstancia de esta naturaleza?", se preguntó el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, en un conferencia sobre gobierno local.

Beteta no desveló el nombre del municipio afectado, pero el ayuntamiento de Pioz, a unos 60 kilómetros al norte de Madrid, se dio rápidamente por aludido.

Pioz tiene apenas 3.500 habitantes y acumula una deuda de 16 millones de euros (20,5 millones de dólares), según reconoció su alcaldesa, Amelia Rodríguez.

"Creo que se refiere a nosotros", admitió Rodríguez a The Associated Press en una entrevista telefónica. "La situación es muy complicada".

Denunció que la anterior corporación se sirvió de los buenos años de la construcción para poner en marcha proyectos que fueron imposibles de pagar con el estallido de la crisis económica.

Entre esos proyectos, enumeró una piscina, una depuradora de aguas, que costó 7 millones de dólares, y un centro médico actualmente abandonado.

"No tenemos ingresos. No hay empresas ni industria", explicó Rodríguez. "No podemos pagar la calefacción, ni el alumbrado público".

"Debemos dinero a todo el mundo", añadió.

Pioz se acogió a un plan de pago a proveedores aprobado por el gobierno del Partido Popular. El plan permite a los municipios acceder a un préstamo económico del Estado para hacer frente a sus facturas pendientes, a cambio de un programa de ajuste en el que se contempla la devolución de ese dinero.

Hasta la fecha, 4.623 municipios de los más de 8.000 que hay en España se han sumado al programa. Beteta hizo las cuentas de los 7.000 años de acuerdo a las cifras de este plan, que maneja su departamento dentro del Ministerio de Hacienda.

"No sé cómo han sacado las cuentas o cómo han computado intereses, pero esperamos que no tengan que pasar 7.000 años antes de devoler el dinero", dijo Rodríguez. "Y si tienen que ser 7.000 años, nuestros nietos y biznietos lo irán pagando".

"Yo ya me tengo que tomar las cosas con filosofía", agregó.