Cinco milicianos de al-Qaida murieron en una vivienda del sur de Yemen en una incursión aérea en la madrugada del jueves, dijeron funcionarios yemeníes, días después que se supo que un doble agente saudí proporcionó información que permitió a la CIA matar a uno de los máximos líderes de la red terrorista.

No había ninguna indicación inmediata de Washington de que hubiera sido responsable del ataque nocturno, que destruyó completamente una casa en la que estaban los cinco en las afueras del pueblo de Jaar.

Jaar, junto con la ciudad cercana de Zinjibar, ha estado ocupada por milicianos de al-Qaida durante un año.

La identidad de los cinco milicianos se desconocía, pero los funcionarios dijeron que uno de ellos pudo haber sido un miembro importante de la red terrorista a cargo de armamentos.

Estados Unidos ha usado generalmente aviones no tripulados para atacar a al-Qaida en Yemen. Los funcionarios de seguridad no especificaron si los ataques fueron con aviones piloteados o no. Hablaron con la condición del anonimato por no estar autorizados a hablar con la prensa.

Estados Unidos y Yemen reanudaron la cooperación en la lucha contra al-Qaida, que ha aprovechado la agitación política en la nación para capturar territorio y planear ataques contra blancos estadounidenses. La cooperación había estado suspendida durante casi un año durante el levantamiento popular contra el régimen autoritario del ex líder Alí Abdalá Salé.

Yemen ha sido fuente de preocupación en Washington debido a que fue la plataforma de lanzamiento de dos frustrados ataques de al-Qaida en territorio estadounidense, potencialmente catastróficos: el intento en la Navidad del 2009 de derribar un avión comercial estadounidense sobre Detroit con un explosivo oculto en la ropa interior de un atacante suicida y el despacho de cartuchos de impresora cargados de explosivos a sinagogas del área de Chicago en el 2010.

The Associated Press reveló esta semana que la CIA desbarató un plan de al-Qaida en la Península Arábiga para destruir un avión comercial con destino a Estados Unidos con un explosivo sin contenido metálico.

El supuesto atacante suicida era un agente doble que trabajaba para los servicios de seguridad de Arabia Saudí. Funcionarios saudíes colaboraron con la CIA para entregar la bomba directamente al gobierno estadounidense.

Antes de volver a terreno seguro, el espía al parecer suministró datos que permitieron a la CIA matar al líder de las operaciones de al-Qaida, Fahd al-Quso, que murió el fin de semana pasada en un ataque con aviones no tripulados.