El candidato a la Presidencia de Egipto Amro Musa, a quien las encuestas dan como favorito en los comicios, considera que los egipcios están insatisfechos con la marcha del país, pero que la solución "no es una aproximación religiosa a la política".

En una entrevista concedida a Efe en medio de su campaña electoral, Musa alertó de que el riesgo de que Egipto abrace el islamismo "está ahí, aunque no es tan alto", y se mostró convencido de que los ciudadanos optarán por "el cambio y la democracia en lugar de por candidatos de referencia islámica".

"Si los egipcios están decepcionados, y lo están en ciertos aspectos de su vida, podrían recurrir a las corrientes religiosas; pero lo cierto es que están insatisfechos con el sistema entero, incluido el Parlamento (dominado por los islamistas)", señaló.

El exsecretario general de la Liga Árabe, de 75 años, se perfila como favorito en las elecciones presidenciales, cuya primera vuelta se celebrará los próximos 23 y 24 de mayo y en las que tendrá que superar al candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi, y al islamista moderado Abdelmoneim Abul Futuh.

Musa reconoció que es consciente de la decepción que existe entre la ciudadanía tras la revolución que acabó, en febrero de 2011, con 30 años de mandato de Hosni Mubarak, y admitió que existen "maniobras para detener o desviar" el proceso democratizador.

En alusión a los últimos enfrentamientos en torno al Ministerio de Defensa en el barrio cairota de Abasiya -que causaron la semana pasada una decena de muertos y cientos de heridos-, Musa fue tajante: "Abasiya no representa al país".

"La reputación del Ejército no ha salido dañada de la transición. Solo hace falta preguntar a la gente, no basta con preguntar en algunas calles de El Cairo. Por supuesto que ha habido errores, pero no veo justificación para fomentar la tensión entre las Fuerzas Armadas y el pueblo", reflexionó.

La Junta Militar que dirige Egipto desde la caída de Mubarak se ha comprometido a entregar el poder a una autoridad civil antes del 30 de junio, después de una convulsa transición cuyo último capítulo se escribió anoche, cuando un tribunal administrativo ordenó suspender la convocatoria de las elecciones por un defecto de forma.

Sin embargo, Musa se encuentra seguro de que los cambios en las sociedades árabes son irreversibles y de que el gran logro de la revolución ha sido que "los egipcios han recuperado la confianza a largo plazo, aunque tal vez no en el corto plazo".

Conocido por su tendencia a la negociación, el candidato fijó su "línea roja", sobre la que no aceptará componenda alguna, en la creación de "un Estado democrático constitucional civil".

Y aseguró que el Gobierno deberá ser nombrado por el presidente, ya que la declaración constitucional de 2011 -la Carta Magna provisional aprobada el año pasado en referéndum- consagra que Egipto "está basado en un sistema presidencialista".

Inmerso en una extenuante campaña electoral -"hago lo que puedo", reconoce a Efe entre dos de sus seis mítines diarios-, Musa ha centrado muchos de sus esfuerzos en el Egipto rural, y en concreto en el densamente poblado Delta del Nilo, donde es difícil no toparse con algún cartel con su foto.

El programa del aspirante presidencial está vertebrado en torno a dos ejes: la seguridad y la economía.

"Necesitamos que la policía vuelva a su lugar para proteger a la sociedad. Si tenemos éxito en esto, la economía saldrá muy reforzada, porque regresarán el turismo y las inversiones", dijo, inquieto por la ausencia policial de las calles tras la caída de Mubarak.

Al mismo tiempo, Musa estableció como prioridad para sus cien primeros días como jefe de Estado abrir un proceso de descentralización, por el que los ciudadanos puedan votar a los gobernadores de las provincias y a los consejos municipales "y hacer así a la gente responsable de sus elecciones".

Respecto a sus iniciativas en el campo económico, Musa apostó por estimular la creación de pequeñas y medianas empresas, de forma que los egipcios puedan lucrarse sin encontrar trabas por parte del Estado.

"Muchos emprendedores recurrieron a colocarse como funcionarios porque vieron que nadie les ayudaba a crear su negocio. Si les abrimos una puerta, en vez de quejarse por sus sueldos podrán trabajar y aprovechar esas oportunidades para ganar dinero", apuntó.

Para ello, propuso como primera medida la formación de un banco para pequeñas y medianas empresas con sucursales en todo el país que active microcréditos y préstamos ventajosos para los emprendedores.

A medio y largo plazo, estimó que Egipto necesitará fundamentalmente la inversión extranjera, "comenzando por el dinero egipcio que está fuera del país".

Musa declinó pronunciarse en la entrevista sobre alguno de los asuntos más espinosos en la agenda del país, como la posibilidad de que el Ejército pueda gestionar de forma autónoma su presupuesto en el futuro: "Eso es algo de lo que prefiero no hablar, y que interfiere en asuntos internos muy sensibles".

"Nuestro interés es poner fin cuanto antes al periodo de transición, elegir a un presidente y seguir adelante. Si hay resistencias o procrastinación, eso afectará a nuestras posibilidades de éxito", zanjó.

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Enrique Rubio y Mohamed Siali