El gobierno español anunció el miércoles la nacionalización de Bankia, el cuarto mayor banco del país, en un intento por evitar que las dudas sobre la solvencia de la entidad socaven al resto del sistema financiero.

La decisión la comunicó el ministerio de Economía y se produjo tras varios días de rumores sobre la salud de Bankia, que ha reconocido una exposición de 32.000 millones de euros (41.390 millones de dólares) en activos tóxicos vinculados en su mayoría al colapso del sector inmobiliario en el país ibérico.

Bankia será la octava entidad que pasa a controlar el Estado desde que estallara la crisis en 2008 y, sin duda, la más importante hasta la fecha. Cuenta con 10 millones de clientes en España y activos por valor de 340.000 millones de euros (440.435 millones de dólares).

La operación es una nacionalización parcial, que se realizará a través de la matriz de Bankia, llamada Banco Financiero y de Ahorro (BFA). Fue BFA la que técnicamente solicitó la intervención del gobierno tras un largo consejo de administración celebrado el miércoles en Madrid.

El Estado asumirá el control de BFA tras convertir en capital de la entidad la ayuda pública de 4.500 millones de euros (5.800 millones de dólares) que recibió entre 2010 y 2011 del fondo de rescate estatal FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), informó el Ministerio de Economía en un comunicado.

Ese dinero se utilizó como préstamo para impulsar el nacimiento de Bankia, una entidad resultante de la fusión de siete cajas de ahorro, entre las que se encontraba Caja Madrid.

De esta forma, el Estado será titular del 45% de Bankia y tendrá el control de la entidad sin desembolsar dinero público adicional antes de afrontar su saneamiento.