NUEVA YORK - La operación de la rodilla derecha de Mariano Rivera tendrá que esperar un par de semanas, ya que al cerrador panameño de los Yankees de Nueva York le encontraron un coágulo sanguíneo en la corva y necesita recuperar fuerza en su pierna.

Rivera también expresó el miércoles que, previo a la lesión de la rodilla sufrida la semana pasada, su intención era volver a jugar la próxima temporada.

Por ahora, el lanzador de 42 años afronta un proceso de rehabilitación del desgarro en el ligamento cruzado anterior y la lesión de meniscos en la rodilla derecha, con lo que se perdería el resto de la temporada. Sufrió las lesiones la semana pasada mientras atrapaba elevados en una práctica de bateo en Kansas City.

El líder histórico de rescates en las Grandes Ligas, que llegó caminando con muletas, habló durante casi media hora en una rueda de prensa en el Yankee Stadium. Estuvo de buen humor, pero a ratos serio al responder preguntas sobre su recuperación y futuro.

"Me siento como un viejo. Andar en muletas no tiene nada de divertido", dijo.

Rivera informó que debió pasar una noche en un hospital tras el diagnóstico del coágulo.

"Tenía miedo. No tenía conocimiento de lo que era esto", declaró Rivera, a quien trataron con anticoagulantes. "Los doctores no saben si fue algo que pasó antes o después del trauma de la lesión".

Explicó que una vez su pierna se fortalezca, pasará por el quirófano para operarse la rodilla, lo cual habría sido necesario con o sin el coágulo.

"Primero tengo que trabajar la pierna, la rodilla. Una vez fortalecida, entraré a cirugía de una vez", señaló. "Después de eso, la terapia y esperar en Dios que me dé la fortaleza para hacer toda la terapia bien y poder volver lo más antes posible".

"No puedo dar una fecha exacta, pero sí te puedo decir que voy a trabajar lo más fuerte para estar de vuelta con el equipo lo más pronto posible".

También señaló que consideraba volver para lanzar en 2013, idea que se había germinado durante la rutina del primer mes de la actual campaña.

"No me gustaban los viajes", dijo Rivera. "(Pero) estaba muy bien jugando ... Mi deseo era seguir, tengo mucha pasión por el béisbol".

"No creo que a los 42 años que tengo, una operación como ésta pueda limitar o terminar mi carrera. Es el esfuerzo, la dedicación, que tú pongas", sostuvo.

Rivera, con 608 rescates en campaña regular y otros 42 en postemporada, enfatizó que no podía despedirse tras la calamitosa lesión y que pondrá todo su empeño en volver.

"Si yo no puedo hacer mi trabajo, como lo estaba haciendo, yo sería el primero en decir 'mira, yo no puedo trabajar, ya no puedo continuar'", afirmó. "Sería la última cosa que haría. No me pondría en la posición en la que, en vez de ayudar al equipo, sea una carga".

Indicó que tratará de estar en el estadio para acompañar a sus compañeros la mayor cantidad de juegos que se pueda, pero señaló que por primera vez deberá ser "egoísta" al concentrarse en la rehabilitación.

También dijo que, cuando regrese, no renunciará a la rutina de atrapar elevados en los jardines previo a los juegos.

"Sin duda alguna. Ahora, yo no sé qué harán los Yankees. Tendrán que amarrarme para que no lo haga", afirmó sonriente.