Grecia podría tener que ir a votar nuevamente el mes próximo, después que el líder de la Izquierda Radical, Alexis Tsipras, dijo el miércoles que no ha podido forjar una coalición para poner fin al estancamiento político en esta nación acosada financieramente.

Tsipras, cuyo partido opuesto a las medidas de austeridad fue sorpresivamente segundo en las elecciones nacionales del fin de semana, afirmó que, pese a sus mejores esfuerzos desde que recibió el mandato presidencial el martes, no pudo conseguir apoyo suficiente como para formar un gobierno.

Tsipras buscaba apoyo para un gobierno izquierdista que rechazara los términos del rescate financiero internacional de Grecia, que según los críticos sacaría al país de la divisa europea.

Se le encomendó la misión de formar un gobierno después que el más votado, el líder conservador Antonis Samaras — que respalda los términos del rescate internacional — tampoco pudo hacerlo después de recibir el mandato el lunes.

El próximo en la fila es el líder socialista Evangelos Venizelos, ex ministro de finanzas griego. Si también falla, el presidente apelará a los líderes del partido en un esfuerzo de último momento por evitar nuevas elecciones el mes próximo.

"Vimos que nuestra propuesta disfruta de amplio apoyo social pero escaso respaldo parlamentario", dijo Tsipras, de 38 años, a una reunión de legisladores del partido. "No podemos hacer que nuestro sueño se haga realidad y formar un gobierno de izquierda".

El domingo, los votantes indignados por años del más estricto programa de austeridad en Europa — implementado para asegurarse los vitales rescates internacionales y evitar la bancarrota — rechazaron a los políticos tradicionales pero no dejaron a ningún partido con suficientes bancas en el Parlamento como para gobernar solo.

Poco antes el miércoles, Tsipras se reunió con Samaras y Venizelos pero no consiguió su apoyo.

Samaras dijo que explicó a Tsipras que sus demandas de que Atenas rechace el acuerdo de rescate internacional dejaría a Grecia en la quiebra. Samaras reiteró que estaba preparado a respaldar a un gobierno de minoría con la condición de que el país permaneciera dentro del marco de la divisa europea.

"Le expliqué al señor Tsipras que las condiciones que él estableció no conducen a una renegociación de la política del rescate sino a una denuncia unilateral del mismo y a la quiebra inmediata de la nación", afirmó después de reunirse con el líder izquierdista.

"Al repudiar el acuerdo, el señor Tsipras está pidiendo algo que aislará a Grecia", añadió. "Me está pidiendo que acepte la salida de Grecia del euro y la bancarrota nacional. No haré tal cosa".

Dado que el Partido Comunista se niega a unirse a ningún gobierno y que ningún partido habla con el partido de extrema derecha Alba Dorada, que ganó 21 bancas, no puede formarse ninguna coalición sin Samaras.

PASOK, que ha dominado la política griega junto con los rivales conservadores de Nueva Democracia durante cuatro décadas, terminó en un humillante tercer puesto en las elecciones del domingo con 13,18%, su más bajo nivel desde 1974 cuando fue formado tras la caída de una dictadura de siete años.