La "Epopeya de los eslavos", una monumental serie pictórica a cargo del autor modernista Alfons Mucha, y que ensalza diversos personajes e hitos de la cultura eslava, ha vuelto al Museo de Arte Contemporáneo de Praga, que hoy la muestra por vez primera desde 1945.

Alfons Mucha (Ivancice, Austrohungría, 1860 - Praga, 1939) es el pintor checo moderno más reconocido, y saltó a la fama como ilustrador de carteles en París, donde consiguió crear un estilo que marcó una época.

La obra se compone de veinte cuadros de grandes proporciones sobre mitos eslavos pintados con témpera al huevo. La inició en la localidad de Zbiroh en 1912, donde el creador encontró el sosiego necesario, y la acabó en 1926, dedicándole casi un tercio de su vida.

La grandiosa epopeya se expuso por primera vez en 1928, en esta misma galería praguense, el Palacio Veletrzni, donde ahora ha vuelto de forma permanente.

En la última etapa de su vida se percibe la orientación histórica, aunque "cada vez más se valora la innovación artística que esta obra supone", afirmó hoy el comisario de la muestra, Karel Srp.

Aunque la epopeya estaba concebida para Praga, las autoridades comunistas del régimen anterior decidieron trasladarla a la localidad de Moravsky Krumlov, hasta que la alcaldía capitalina acabó reivindicando su tesoro, siguiendo la voluntad de Mucha.

En cuanto a la temática, la catedrática Lenka Bydzovska matizó hoy que "no es historia ilustrada, sino un mundo ficticio que Mucha se imaginó: es su propio relato".

La metáfora que existe en este relato, según la experta, consiste en "reflejar el paso de la esclavitud a la palabra, y de un pueblo que forjó una cultura y una escritura y que fue pasivo al principio, pero que defendió su libertad, pero sin violencia, con armonía".

Los cuadros están dispuestos por orden cronológico: los primeros muestran a los eslavos en sus tierras originarias y los últimos reflejan la eliminación de la esclavitud en Rusia y la apoteosis eslava, lo que ocurrió simbólicamente con la emancipación de estos pueblos tras la caída de la monarquía austro-húngara en 1918.

"De la armonía de los eslavos se lleva a la armonía de la humanidad. Ese es el discurso idealista y esto es lo que debemos mirar en el sentido de la historia en Mucha, y no dónde ha cometido un error", añadió Bydzovska.