Juan Miguel Núñez

La feria de San Isidro, la gran bolsa taurina donde toros y toreros cotizan de cara al resto de la temporada, abre mañana en Madrid.

Las Ventas, considerada estos días la primera plaza del mundo, puesto que del éxito o el fracaso en ella va a depender la revalorización o devaluación de los actores del espectáculo, anuncia a partir de mañana y hasta el 2 de junio 19 corridas de toros, dos corridas de rejones y tres novilladas con picadores.

Y no quedará ahí la cosa, puesto que a través de otro festejo de rejones, el 3 de junio, San Isidro va a tener continuidad con el apéndice de la otrora llamada "Feria del Aniversario" ahora "del Arte y la Cultura", que se prolonga hasta el 10 de junio. Un mes seguido de toros en Madrid.

En uno y otro ciclo se incluyen, fuera de abono, las corridas de "la Prensa" y "la Beneficencia", cuyos carteles, sobre todo el de la segunda, reúnen bastantes más atractivos que el grueso de la programación, estrategia empresarial para evitar que aficionados y gran público tengan la tentación de no ir esos dos días a la plaza.

Porque sobre el papel, abundan las combinaciones flojas, y hasta muy flojas, con presencias que fuera del conjunto de la feria dirían bastante poco o nada.

Pero pese a los efectos de la crisis y teniendo en cuenta que San Isidro se televisa entera, está comprobado el buen ritmo de la venta de entradas, con once días asegurado el "no hay billetes": 12 (rejones), 15, 16 (la Prensa), 17, 20, 22, 23, 24, 26 (rejones), 29 de mayo y 6 de junio (Beneficencia).

Son datos de la propia empresa, que, no obstante, al concluir el plazo de renovación de abonos y adquisición de los nuevos, mostró ya su preocupación porque habían quedado sin vender alrededor de ochocientos. Lo que quiere decir que muchas tardes habrá "cemento" en el tendido.

Descartada la presencia de José Tomás, El Juli y Enrique Ponce, cada uno por distintas razones, la base de las dos ferias son "Morante", Manzanares y Talavante, y en cierto modo podrían considerarse también Perera, Castella y "El Cid", anunciados los seis en dos paseíllos cada uno.

Están asimismo los emergentes de 2011, Iván Fandiño y David Mora. Y César Jiménez, que no terminó de rentabilizar una Puerta Grande.

Podría torear Eduardo Gallo, cuyo nombre en principio no figura en los carteles, como posible sustituto el día 15 del lesionado Ángel Teruel tras su importante actuación el pasado domingo, con dos vueltas al ruedo que valen tanto o más que las orejas,

Cualquiera de los Abellán, Leandro, Uceda, Tejela, Aparicio, Curro Díaz, Bautista, Fundi, Pinar, Urdiales, Morenito de Aranda, Cayetano, Luque, Marín, Frascuelo, Castaño, López Chaves, Robleño, Rafaelillo, Bolívar y Moreno, puede poner su nombre a la feria. Y puestos, hasta el mismo Fandi, cuyo estilo no es muy apreciado por la afición venteña.

No hay que olvidar a los siete mexicanos -Saldívar, El Payo, Zotoluco, Sánchez, Silveti, Spínola y Garibay- cuya presencia en la feria se justifica en las cosas buenas que alguno de ellos plasmó en la anterior edición.

También un grupo de jóvenes por ahora modestos, como Nazaré, Esaú Fernández, Miguel Tendero, Del Álamo, Barrio y Lázaro, seguro que no se conformarán con ser meras comparsas.

Y en fin, seis novilleros -Ríos, Salguero, Caballero, Flores, Jiménez, Adrián, Durán, del Pilar y Castaño-, más otros tantos rejoneadores -Cartagena, Galán, Leonardo, Hermoso, Ventura y Palha-, también buscarán el triunfo, aunque en los jinetes hay que contar que son favoritos los más veteranos, ya consagrados.

Ahora falta que los toros acompañen, lo más difícil de predecir. El aficionado suele apostar por las ganaderías cuyo santo y seña es la casta y la bravura, lo que generalmente va acompañado de presencia: cuajo y pitones.

Unos y otros tienen ya la suerte está echada. EFE