El gobierno aprobó el miércoles un rescate financiero público de un billón de yenes (12.500 millones de dólares) al operador de la planta nuclear devastada por el tsunami ocurrido el año pasado en Japón, y la puso bajo control temporal del Estado.

A cambio, Tokyo Electric Power Co. designó una administración nueva y se comprometió a recortar costos incrementando al mismo tiempo las tarifas de electricidad para estabilizar la dañada planta nuclear de Fukushima Dai-ichi e indemnizar a decenas de miles de víctimas del peor desastre nuclear desde el estallido de la planta de Chernóbil, en la entonces Unión Soviética.

"Espero que Tokyo Electric trabaje para recuperar la confianza del público", dijo el ministro de Economía y Comercio Yukio Edano, quien manifestó la necesidad de que TEPCO sea más transparente en medio de las críticas por no haber proporcionado información completa ni oportuna sobre el desastre.

TEPCO ha sido objeto de escrutinio por no estar preparada para el fuerte terremoto y posterior tsunami que devastaron la costa noreste del país en 2011. Los sistemas de enfriamiento de la planta fallaron, ocasionando la fundición de al menos tres núcleos de reactores y liberando una enorme cantidad de radiación.

El plan exige un recorte de costos de 3,3 billones de yenes (41.300 millones de dólares) en 10 años por parte de TEPCO.

No obstante, el rescate podría no ser suficiente, pues están aumentando rápidamente los costos de indemnización.

Cuatro reactores de Fukushima Dai-ichi han sido sacados de servicio, un proceso que se espera tarde décadas.

El desastre nuclear ha obligado a miles de personas a abandonar zonas cercanas a la planta, y se ha dañado el sustento de agricultores y hacendados como resultado de la contaminación por radiación.

La empresa de servicio público ya aumentó las tarifas de electricidad a clientes corporativos. Planea hacer lo mismo con los usuarios domésticos, medida que seguramente será impopular entre los contribuyentes.

El movimiento antinuclear ha crecido después del desastre, con protestas frecuentes que exigen el fin del uso de la energía nuclear.