Una bomba explotó el miércoles al paso de un camión militar sirio apenas unos segundos después de que el jefe del equipo de observadores de Naciones Unidas pasó por el lugar en un convoy, lo que demuestra la fragilidad del plan internacional para acabar con el derramamiento de sangre en el país.

En Washington, entretanto, el presidente Barack Obama tomó medidas para ampliar las sanciones contra el gobierno del presidente Bashar Assad y afirmó que Siria representa una "amenaza inusual y extraordinaria" a la seguridad nacional y los objetivos diplomáticos de Estados Unidos.

El ataque, que según el régimen hirió a 10 soldados sirios, puso de relieve los límites del plan de la comunidad internacional para utilizar observadores desarmados a fin de promover un alto el fuego entre las tropas gubernamentales y los rebeldes que intentan derrocar a Assad.

El equipo de 70 observadores militares de la ONU que está ahora en Siria debe crecer hasta alcanzar más de 100 en los próximos días. No está claro cuándo estará completo el equipo de 300 personas.

Deberán supervisar un alto el fuego auspiciado por la ONU que pretende permitir las negociaciones sobre una solución política al conflicto, pero comenzó a desmoronarse poco después de que debía entrar en vigor el 12 de abril.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó el ataque y dijo que la continuación de la violencia socava el plan, que es "posiblemente la única oportunidad que queda para estabilizar el país y evitar una guerra civil".

El plan de paz ha enfrentado problemas desde el principio, con tropas del gobierno que bombardean zonas de la oposición y rebeldes que atacan convoyes militares y puestos de control a pesar del alto el fuego.

Muchos civiles critican el plan, pues dicen que no los protege de las fuerzas del régimen.

La portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Victoria Nuland, dijo que la explosión que afectó a las fuerzas que escoltaban a los observadores de la ONU era "una prueba más de que el alto el fuego no se mantiene".

Aunque la cifra diaria de muertos se ha reducido en los últimos días, el enviado internacional Kofi Annan dijo el martes que el nivel de violencia es inaceptable y que el fracaso del plan podría llevar a una guerra civil.

La explosión del miércoles, atestiguada por un reportero de The Associated Press que viajaba en el convoy de la ONU, proporcionó un ejemplo de los ataques contra las fuerzas de seguridad que se han convertido en eventos prácticamente diarios.

El líder de la misión de observación de la ONU, general Robert Mood, iba en el convoy.

La explosión ocurrió después de que Mood entró con un convoy de observadores y periodistas a esta ciudad del sur del país, lugar de nacimiento de la insurrección siria.

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Hubbard informó desde Beirut.