El Senado brasileño aprobó hoy la ley que regirá todos los aspectos comerciales del Mundial de fútbol 2014 y respaldó hasta la venta de cerveza en los estadios, con lo que puso fin a la mayor divergencia surgida entre el país y la FIFA.

Tras la votación en el Senado, el proyecto de ley será remitido a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, quien según dijeron fuentes oficiales tiene previsto sancionarlo sin veto alguno y con la mayor celeridad, para terminar de zanjar todos los problemas con la FIFA.

Así como ocurrió en la Cámara de Diputados en la etapa anterior del trámite parlamentario, en el Senado las mayores discusiones se centraron en la exigencia de la FIFA de que se venda cerveza en los estadios del Mundial 2014 y de la Copa de las Confederaciones, que se celebrará también en Brasil el año próximo.

Muchos parlamentarios tanto del oficialismo como de la oposición se manifestaron en contra de esa autorización, sobre todo porque se opone a leyes locales que prohíben claramente la venta de todo tipo de bebidas alcohólicas en los estadios.

Sin embargo, se impuso una sólida mayoría que dio luz verde a las exigencias de la FIFA, que algunos calificaron de "violación de la soberanía", como el senador Cristovam Buarque.

Uno de los más fervorosos opositores a la venta de bebidas fue el senador Agripino Maia, quien planteó que si la final del Mundial fuera entre Brasil y Argentina, dos países con una enorme rivalidad, el alcohol podría desatar las pasiones y provocar "una tragedia".

La solución encontrada por los legisladores fue dejar en suspenso las normas nacionales que prohíben la cerveza durante los torneos de la FIFA, que deberá negociar el asunto con unos pocos municipios que tienen leyes locales que también vetan el alcohol de los estadios.

Más allá de la cerveza, que la FIFA impone en virtud de contratos ya firmados, el Senado aprobó otros puntos polémicos como la reserva de derechos comerciales y de propaganda de todo artículo referido al Mundial que se garantiza la FIFA, o la exención total de impuestos para todos esos productos.

En el proyecto de ley aprobado se incluyó una de las principales propuestas del Gobierno brasileño, que apunta a la distribución de entradas entre las clases más populares y a precios accesibles.

Ese punto ya ha sido negociado con la FIFA, que se comprometió con el Gobierno a reservar el 10 por ciento de los tres millones de ingresos que pondrá en venta en el Mundial para los brasileños de menores recursos.

Esta semana, en Zúrich, el ministro de Deporte de Brasil, Aldo Rebelo, se reunió con el presidente de la FIFA y otras autoridades del organismo y garantizó que la ley sería aprobada, como fue, y que el Gobierno se implicará directamente en la solución de los atrasos que hay en muchas de las obras necesarias para el Mundial.