El papa agradeció hoy a los fieles y a la Iglesia por el hecho de que lo hayan sostenido con la oración desde que fue elegido y siempre, particularmente en los momentos difíciles.

Benedicto XVI lo expresó en la audiencia general tradicional de los miércoles, dedicada a la oración de la primera comunidad cristiana, y fue aplaudido por los 12.000 peregrinos y fieles que allí se encontraban cuando les dijo: "Os agradezco de corazón por esto".

"La oración constante es un instrumento para superar las pruebas en el camino de la vida: estar unidos en Dios nos permite estar profundamente unidos con los otros", afirmó.

El papa hizo alusión a la primera comunidad cristiana que invocó a Dios para la protección de Pedro, detenido en la cárcel, que fue solidaria con los otros, plenamente confiada con Dios, "que nos conoce íntimamente y nos cuida", dijo.

Y cómo esa comunidad, que se recogió en oración por su líder, comprobó con alegría cómo Pedro era liberado.

Benedicto XVI se refirió también a otro pasaje de las Escrituras, la carta de Santiago en la que afronta el tema de la crisis de la comunidad.

La comunidad, recordó el papa Ratzinger, estaba en crisis no tanto por las persecuciones sino porque en su interior estaban presentes los celos, las rencillas, y Santiago encuentra dos principales causas para esta situación.

"La primera era la del dominio de las pasiones, la de la dictadura de los propios deseos, y la segunda era la ausencia de oración o la presencia de una oración que no se puede definir como tal: si pedís y no lo obtenéis, a veces, es porque lo pedís mal, para satisfacer vuestras pasiones, las cosas cambiarían si la comunidad orase de modo asiduo y unánime", dijo.

El papa hizo un llamamiento a las personas, la familia, la comunidad, las parroquias y las diócesis para que aprendan "a rezar, no por nuestras pasiones, debemos aprender a rezar bien, orientarnos hacia el Señor y no hacia nuestro bienestar".

Benedicto XVI dio también una "calurosa bienvenida", en su saludo en inglés, a los participantes a la Conferencia contra la trata de seres humanos que acoge el Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz.