La Cámara de Diputados de Brasil postergó hoy, por segunda vez consecutiva, la votación de un proyecto de ley que propone endurecer las penas contra el trabajo esclavo y plantea la expropiación de los bienes de las empresas que lo practiquen.

Para ser aprobado, el proyecto necesita los votos de 308 de los 513 diputados, pero la presencia en el plenario de solamente 338 parlamentarios llevó a los promotores de la nueva ley a retirarla de la pauta de votaciones para hoy.

"Si votamos hoy corremos el riesgo de que no se apruebe y con ello perdería el país", declaró el diputado Henrique Alves, jefe del grupo del oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al pedir que la votación fuese postergada para otra fecha.

Alves sugirió que el proyecto vuelva a entrar en votación el próximo día 22, para dar lugar a "nuevas negociaciones", lo cual fue aprobado por la mayoría de los partidos.

El texto recibió un fuerte apoyo popular este martes, cuando diversos movimientos sociales y artistas participaron en actos celebrados ante la sede del Parlamento para pedir su aprobación.

El punto más importante del proyecto establece que todas las propiedades muebles e inmuebles de los sitios donde se identifique la práctica de trabajo esclavo serán expropiadas sin indemnización alguna, una pena que se agregará a las de tipo económico y penal ya contempladas en la legislación.

En favor del proyecto se manifestaron, entre muchos otros, los cantautores Chico Buarque y Caetano Veloso, el teólogo Leonardo Boff y la actriz Fernanda Montenegro, todos comprometidos con las luchas sociales.

Asimismo, el Congreso recibió documentos de apoyo a unas leyes más duras contra el trabajo esclavo con la firma de 60.000 personas, que fueron recogidas en los últimos meses por diversos movimientos sociales y los derechos humanos.

Sin embargo, pese a esa presión, ni este martes ni hoy la Cámara de Diputados logró llevar adelante la votación.

El diputado Domingos Dutra, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara baja, recordó hoy que este proyecto tramita hace 17 años en el Congreso y responsabilizó de las obstrucciones a la "bancada ruralista", un grupo parlamentario suprapartidista que representa los intereses de los grandes hacendados.

Según Dutra, ese grupo se opone a la aprobación de esta reforma de las leyes sobre trabajo esclavo porque la mayoría de las graves violaciones que persisten en Brasil ocurren en las zonas rurales.

El diputado Valdir Colatto, uno de los vinculados a la "bancada ruralista", rebatió las declaraciones de Dutra y afirmó que ese grupo se opone a la votación, pero porque el proyecto no establece claramente lo que se considera como trabajo esclavo.

"La ley lo tiene que definir con toda la claridad, porque después de que se apruebe el asunto quedaría a criterio de un juez", sostuvo Colatto.