En medio de una espiral de protestas callejeras contra el gobierno, los sindicatos cocaleros salieron a marchar el miércoles para defender al presidente Evo Morales.

"Este proceso de cambio ha costado muchas vidas y estamos acá para defenderlo", dijo Leonilda Zurita, líder cocalera y de una organización femenina que respalda al mandatario.

Centenares de cocaleros llegaron el miércoles a la ciudad de Cochabamba, en el centro de Bolivia, y marcharon hasta la plaza de armas vitoreando al gobierno. "Nuestra marcha es pacífica para reclamar a otros sectores que se sienten a dialogar" con las autoridades, acotó Zurita.

En La Paz el ambiente era el opuesto. Trabajadores de la salud y maestros de sector estatal, universitarios y sindicatos leales a la Central Obrera Boliviana protagonizaban ruidosas protestas callejeras cada uno por su lado pero todos contra el gobierno. Las manifestaciones fueron reprimidas por la policía con gases lacrimógenos, pero no se reportaron heridos.

La Central Obrera llamó a un "paro movilizado" de 72 horas a partir del miércoles pero sólo era acatado por algunas universidades públicas.

Médicos y trabajadores de la salud de los hospitales estatales están en huelga desde hace más de 35 días exigiendo la derogación de un decreto que incrementa la jornada laboral de 6 a 8 horas sin compensación salarial.

Por su parte, la Central Obrera rechaza el incremento de 8% en los salarios dispuesto por Morales y exige un salario mensual equivalente a 1.152 dólares. "Un incremento mayor presionará la inflación", dijo el ministro de Economía Luis Arce en rueda de prensa el miércoles.

Las universidades públicas exigen respeto a la autonomía universitaria, pero según Arce los docentes pretenden aumentos superiores a los 2.165 dólares, que es el tope del salario mensual en el sector estatal.

En la ciudad sureña de Potosí manifestantes universitarios atacaron con dinamita y piedras el edificio de la gobernación que es afín al gobierno. No se informó de detenidos.

A las protestas se suma una caminata de indígenas amazónicos que se dirige a La Paz para rechazar una carretera que proyecta construir el gobierno por medio de una rica reserva natural.

La popularidad de Morales bajó del 69% con que inició su segunda gestión en enero de 2010 a 41% según recientes encuestas, mientras el clima de conflictos sociales se ahonda y prolonga. Gran parte son protagonizados por sectores que antes eran afines al mandatario izquierdista.