Los éxitos de Wayne Rooney en la cancha de fútbol no se han transferido aún al hipódromo.

El delantero del Manchester United tuvo el miércoles un miserable debut como dueño de un caballo de carreras cuando su potro terminó su primera carrera en último lugar.

El dosañero Pippy siempre estuvo rezagado tras un lento arranque y nunca pudo meterse a la carrera, que se disputó en una pista ablandada por la lluvia de Chester, en el norte de Inglaterra.

El potro, cabalgado el miércoles por Richard Kinscote, es propiedad de Rooney y de su esposa Coleen, quienes acudieron a presenciar la carrera Lily Agnes Stakes en el hipódromo de Manor House Stables.

Sus otros caballos se llaman Switcharooney y Tomway.