El conteo de las elecciones parlamentarias en Siria, boicoteadas por la oposición y que según Estados Unidos rayan en lo ridículo, está en proceso el martes, anunció el país.

Es poco probable que las elecciones del lunes para escoger a los 250 miembros del parlamento cambien la trayectoria de la rebelión siria, que se ha convertido en un ciclo terrible de represión. El parlamento es considerado un simple sello en un país donde el presidente ostenta el poder real.

El enviado especial Kofi Annan informará al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el martes respecto de la situación en el país, donde unos 40 observadores de la ONU intentan calmar la situación.

Funcionarios de la ONU esperan que se despliegue una fuerza de hasta 300 observadores.

Las potencias mundiales no han sido capaces de detener el derramamiento de sangre y la tregua programada para empezar el 12 de abril nunca se sostuvo en realidad. Unas 9.000 personas han muerto en 14 meses de levantamiento, según la ONU.

El régimen del presidente Bashar Assad proclamó las elecciones como un paso fundamental en las reformas y dijo que los funcionarios contaban boletas el martes. Sin embargo, la oposición boicoteó las elecciones y dijo que estaban diseñadas para afianzar a Assad en el poder.

El portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, dijo el lunes que hacer una elección con la situación actual en Siria, "rayaba en lo ridículo".

"No es en realidad posible sostener unas elecciones creíbles en un clima donde básicamente no existen los derechos humanos básicos de los ciudadanos y el gobierno continúa emprendiendo ataques diarios contra sus propios ciudadanos", dijo.

Sin embargo, las elecciones fueron las primeras bajo una nueva constitución, adoptada hace tres meses, que permite a los partidos políticos competir contra el Partido Baath que está en el poder. La nueva constitución también limita al presidente a tener cuando más dos períodos de siete años.

Assad, de 46 años, heredó el poder de su padre en el 2000.

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Kennedy reportó desde Beirut.