El exárbitro alemán Markus Merk, el mejor de la pasada década según la IFFHS, ha opinado que, a pesar de su carácter polémico, José Mourinho es "parte del fútbol y hay que aceptarle como es", y ha defendido la inclusión de tecnologías en el fútbol, siempre que no se vulnere la esencia del juego.

Merk (Kaiserslautern, Alemania, 1962) fue nombrado tres veces mejor colegiado del mundo y ahora ha sido premiado por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS) como el mejor árbitro en la primera década del siglo.

En una entrevista para Efe en Barcelona, el alemán ha reconocido que "el verdadero regalo ha sido tener una carrera tan larga", donde llegó a arbitrar la final de la Liga de Campeones 2002-03, la final de la Eurocopa 2004 y participó en el Mundial de 2006.

"Estoy muy contento porque he nacido en una era en la que el fútbol crece y crece a pasos agigantados. Y tenemos que aprender a trabajar con más tecnologías y encontrar nuevas ideas", ha señalado este dentista de profesión, ya retirado del arbitraje profesional

En este sentido, Merk ha matizado que la introducción de tecnologías en el fútbol "no es una cuestión de sí o no, sino de buen o mal concepto".

Así, aunque "en su mente" sabe que podrían ser de enorme utilidad para sus compañeros, ha reiterado que "no hay que olvidar que lo más importante es proteger el fútbol y no perder la esencia del juego".

"Algunas tecnologías podrían ayudar al fútbol, porque vivimos en el siglo XXI", ha recalcado. "Pero por otro lado tenemos que tener cuidado, porque si el fútbol es tan popular es precisamente por la cantidad de discusiones que genera alrededor de él".

Unas discusiones en las que el portugués José Mourinho ha ganado protagonismo en los últimos años al acusar en varias ocasiones a los árbitros y a las instituciones del fútbol de favorecer al Barcelona.

"Antes de todo, hay que matizar que eso pasa en todas partes, no solo en España. Yo comento partidos para Alemania y Turquía, y cada domingo, cada lunes, tenemos muchas discusiones sobre los árbitros, debates la mayoría de veces muy emocionales", ha recordado.

A su juicio, "eso es parte del juego, es parte de la vida de los árbitros y es parte del fútbol. Es lo que hace que el fútbol siga hacia adelante. Necesitamos emoción y necesitamos discusiones".

Por eso, pese a defender que "Mourinho es también parte del fútbol y tenemos que aceptarle como es", ha sugerido que "es muy importante" que esas discusiones "sean siempre de una manera limpia. Podemos discutir situaciones, pero nunca discutir suposiciones".

Ya sobre su carrera, ha rememorado el momento en el que, con catorce años, le dijo a su padre que quería ser árbitro. "Era un gran hombre de fútbol, entrenador en muchos equipos inferiores y fue horrible. Llegamos a tener tantas discusiones en casa que, un día, muy enfadado, le dije que si alguna vez llegaba a una final de Liga de Campeones, le invitaría".

"Por eso -ha concluido-, cuando me preguntan cuál es el momento más especial de mi carrera, fue precisamente la final de la Liga de Campeones que arbitré en 2003. Dos días antes, me presenté ante mi padre y le di aquellos billetes y entradas para el partido que le había prometido veinticinco años atrás".

Àlex Cubero