Un tiroteo estalló el martes en el interior de un penal capitalino, y varias decenas de guardias nacionales usaron gas lacrimógeno en un intento por tomar el control del recinto donde un grupo de presos se mantiene amotinados desde hace once días.

"Ha habido fuertes disparos desde el interior del penal hacia la parte externa e incluso una unidad del grupo de respuesta inmediata de custodia fue impactada por una bala", declaró Iris Varela, ministra de los Servicios Penitenciarios, a la televisora estatal.

En medio de la refriega al menos ocho personas presentaron problemas asfixia por el efecto de los gases lacrimógenos, según informaron los bomberos.

Varias decenas de guardias nacionales con equipos antimotines se apostaron en el exterior del penal de La Planta, mientras las nubes de gas lacrimógeno saturaban el aire.

Reinaldo Rangel, director general de establecimientos penitenciarios, dijo a la televisora estatal que ninguna persona resultó lesionada como consecuencia del tiroteo en el penal.

"Nosotros continuamos... conversando con ellos (los presos). La paciencia es nuestro garante en este momento y seguimos conversando", indicó.

Según Varela, un grupo de presos, que se resiste a ser trasladados a otros penales, se encuentra en una "actitud violenta". La Planta alberga a unos 1.600 reos y las autoridades quieren desalojarla por completo para cerrarla. Los datos oficiales indicaron que más de la mitad de los reclusos han sido trasladados.

Algunos de los cientos de familiares de los reclusos, que se encontraban a las afueras de la cárcel muy angustiados por la situación, lanzaron objetos contundentes contra los guardias nacionales que respondieron a los ataques con gases lacrimógenos para tratar de calmar la situación.

La ministra pidió a los familiares en el exterior de La Planta a que "contribuyan a llevar tranquilidad a las personas recluidas".

La empleada doméstica María Escobar, cuyo hermano está preso en La Planta, justificó la protesta de los familiares contra la intervención del penal: "En verdad lo que no se quiere aquí es que haya una masacre. En verdad si ellos (los militares) se meten así va haber una masacre".

La Planta se mantiene en tensa situación desde el pasado 27 de abril luego que las autoridades tomaron los alrededores del penal tras frustrar un intento de fuga masiva que planeaba hacer un grupo de presos a través de un túnel que fue excavado desde el interior de la cárcel.

Durante los últimos días las autoridades han realizado varios traslados de reclusos, pero existe un grupo, algunos de ellos armados, que se resiste a salir de la cárcel alegando que no quiere que lo lleven a otros penales con problemas de hacinamiento y distantes de los tribunales de Caracas donde llevan sus casos, según han denunciado los familiares.

De acuerdo a estimaciones de la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) en La Planta hay una población penal de 2.600 reclusos, pero el centro fue construido para 350 personas.

En Venezuela existen 34 penales que tienen unos 47.000 reclusos, de acuerdo a registros oficiales.

Los centros carcelarios fueron diseñados para albergar a cerca de 12.000 personas, pero la población penal supera casi cuatro veces la capacidad de las instalaciones, lo que ha generado graves problemas de hacinamiento y violencia.

En las hacinadas prisiones venezolanas existen bandas que rivalizan por el control de los pabellones o el comercio de armas y drogas que guardias corruptos venden a los reclusos.

Durante el año pasado se reportaron unos 560 muertos en los penales venezolanos, cifra que supera a la del 2010 cuando se registraron 476 asesinatos, según datos del OVP.

Entre 1999 y 2010 habría muerto un total de 4.506 reclusos y el número de heridos habría ascendido a 12.518.