María Peña

La turbulenta historia migratoria de EE.UU. ha enfrentado desde siempre a militantes a favor y en contra de la regularización de inmigrantes indocumentados, pero también ha unido en una causa común a todo un movimiento religioso que exige justicia para los inmigrantes.

Grupos religiosos tan variados como los evangélicos, católicos, protestantes, mormones y judíos, entre otros, dejan de lado sus distintas dogmas e invocan sin equívoco las enseñanzas de la Biblia sobre la bondad y compasión que se debe mostrar a todo extranjero.

Aunque unos pocos grupos conservadores replican, también con la Biblia en mano, que los indocumentados violan las leyes y por eso son "pecadores", el movimiento religioso, en general, se ha volcado de lleno a un activismo social a favor de una reforma migratoria integral.

Como prueba de que la fe está viva entre estos grupos, activistas de todo el país llevan a cabo una "vigilia virtual" en busca de un milagro para que, en su dictamen de finales del mes próximo, el Tribunal Supremo de EE.UU. anule la ley SB1070 de Arizona y ayude a que el Congreso corrija el sistema migratorio actual.

El grupo detrás de la campaña cibernética, Reform Immigration for America, no es religioso pero sí pide a cada persona que visita su página web que "encienda una vela" para lograr justicia para los indocumentados.

La página web incluye un mapa de la geografía estadounidense con imágenes de velas encendidas por prácticamente todo el territorio, como muestra de la popularidad de la campaña extendida también por Facebook y Twitter.

La campaña sugiere que no basta rezar para presionar en favor de una reforma migratoria. Un paso clave será, sin duda, el dictamen del Supremo, previsiblemente a finales de junio próximo.

"Al anular (la SB1070), el tribunal sentaría un gran precedente de que la discriminación racial patrocinada por el Estado no será tolerada", argumentan los organizadores.

Si el máximo tribunal del país avala la SB1070 de Arizona, que criminaliza la presencia ilegal en ese estado, no sólo estaría apoyando la persecución de los indocumentados sino que daría licencia para que otros estados aprueben leyes similares.

El argumento del Gobierno de EE.UU. es que sólo el Gobierno federal tiene potestad para vigilar el cumplimiento de las leyes migratorias del país, mientras que el gobierno de Arizona asegura que no está usurpando poderes y simplemente ayuda a los agentes federales a identificar a los indocumentados.

El caso de Arizona ha servido de catalizador para los grupos de fe, que destacan cómo el Antiguo Testamento incluye historias de migrantes que fueron expulsados de su tierra y buscaron refugio en tierras lejanas.

Al igual que entonces, las anécdotas de ahora dibujan un lienzo de lucha por la supervivencia pero también de esperanza y, sobre todo, dejan en claro que la fe no está reñida con la política.

Ante la persecución de los indocumentados, los grupos de fe suman fuerzas a favor de la reforma migratoria. Sus esfuerzos ahora incluyen campañas de educación cívica, marchas, reuniones en los templos, servicios sociales, y "santuarios" para los indocumentados perseguidos.

La nueva ola de activismo obedece tanto a la ausencia de una reforma migratoria integral, que mantiene en perenne limbo a unos once millones de indocumentados en el país, como a su continua deportación.

Por ello, insisten los activistas, el Tribunal Supremo debe frenar la SB1070 de Arizona y con su dictamen mandar un mensaje claro al Congreso de EE.UU. de que es el único que puede resolver el problema actual mediante una reforma. EFE