Siria efectuó el lunes elecciones parlamentarias que según el régimen son una muestra de la disposición del presidente Bashar Assad a favor de una reforma política.

La oposición calificó la votación como un engaño con el que Assad pretende prolongar su régimen. La elección de 250 miembros del Parlamento difícilmente modificará el curso de la revuelta popular que inició hace 14 meses con protestas en contra de Assad.

"El rostro del régimen no cambiará", consideró el activista Mousab Alhamadee, hablando a través de Skype desde Hama, ciudad del centro de Siria. "El régimen es muy parecido a una mujer muy vieja, una mujer de setenta y tantos años tratando de maquillarse".

El régimen ha aplicado mano dura contra los manifestantes y muchos en la oposición se han armado, empujando al país hacia una guerra civil.

Según Naciones Unidas, han muerto más de 9.000 personas en los levantamientos de Siria.

Las casillas abrieron a las 7:00 de la mañana y la televisión oficial siria mostró imágenes de votantes haciendo filas y metiendo sus boletas blancas en grandes cajas de plástico. Funcionarios electorales dicen que más de 7.000 candidatos compiten por un escaño de la legislatura en un país de casi 15 millones de votantes en una población de 24 millones de personas.

Los comicios son los primeros que se realizan bajo una nueva Constitución, adoptada hace tres meses. La nueva carta magna permite por primera vez la formación de partidos políticos para que compitan con el partido gobernante Baath de Assad y limita a dos los períodos presidenciales consecutivos, de siete años cada uno.

Assad ha realizado una serie de gestos reformistas en un intento por disipar la crisis política del país, pero sus oponentes aseguran que sus esfuerzos llegan demasiado tarde. El mandatario programó las elecciones parlamentarias para el 7 de mayo, si bien inicialmente estaba planeado para marzo antes de ser pospuesto tras el referéndum del mes pasado sobre la nueva Constitución siria.

El Parlamento no es considerado un grupo influyente en Siria, donde el verdadero poder está concentrado en torno a Assad y un círculo de poder integrado de familiares y asesores. Algunos expertos dicen que pese a los cambios legales, los servicios de seguridad han impedido con su opresión la participación política de los opositores al régimen.