La epidemia de obesidad en Estados Unidos esta desacelerándose, pero no como para que sus habitantes puedan volver a ponerse esos pantalones viejos todavía.

En la actualidad, poco más de un tercio de los adultos estadounidenses son obesos. Para 2030, la proporción alcanzará al 42%, según las últimas estadísticas gubernamentales difundidas el lunes.

Los expertos habían indicado previamente que la obesidad había comenzado a estacionarse tras aumentar de forma notable en las últimas décadas, pero el nuevo estudio señala que incluso pequeños aumentos dispararán el número total de obesos.

"Seguimos teniendo un problema muy grave", dijo el doctor William Dietz, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

Los investigadores de la Universidad de Duke pronosticaron que para 2030, el 11% de la población será muy obesa, con unos 45 kilos (100 libras) de sobrepeso. La cifra representa el doble de la actual.

Ello podría ser un presagio sombrío en el caso de la obesidad infantil. La mitad de los adultos con severo exceso de peso eran gordos de niños y acumulan rápidamente kilos a medida que crecen, dijo Dietz, de los CDC.

Además de fomentar la obesidad el riesgo de padecer diabetes, dolencias cardíacas y otras enfermedades, las personas con gran exceso de peso son las que más riesgo tienen, y cuyo tratamiento es el más caro. Según cálculos muy conservadores, los problemas causados por la obesidad suman por lo menos el 9% de los gastos nacionales anuales de salud, unos 150.000 millones de dólares.

Las estadísticas, difundidas el lunes durante un seminario importante de los CDC, ofrecen un panorama mixto en la batalla contra la obesidad. Se han logrado ciertos avances: han desaparecido los aumentos vertiginosos vistos en las décadas de 1980 y 1990, aunque los estadounidenses no han adelgazado, en general.

En la última década, los índices de obesidad no variaron entre las mujeres, mientras que los hombres experimentaron un pequeño aumento, dijo la doctora de los CDC Cynthia Ogden. Ese aumento ocurrió en su mayor parte en hombres con ingresos elevados, por razones que los investigadores no pueden explicar.

El 17% de los niños y adolescentes estadounidenses eran obesos en 2009 y 2010, según las últimas estadísticas disponibles. La proporción es muy parecida a la del comienzo de la década, aunque un examen más minucioso por parte de Ogden muestra una tendencia moderada y continuada al alza en los chicos, especialmente los negros.