Francia despertó a una nueva era luego de elegir al socialista Francois Hollande como presidente, un político de izquierda que ha prometido oponerse a la tendencia de austeridad europea y al calendario de la OTAN respecto a Afganistán.

Luego de una comparecencia ante una multitud en la Plaza de la Bastilla, la madrugada del lunes en París, durante la cual se comprometió a "terminar con la austeridad", Hollande estaba de vuelta al trabajo, presentándose en su casa de campaña alrededor de las 10:30 de la mañana.

Hollande se convertirá oficialmente en presidente el 15 de mayo, fecha de la ceremonia de entrega del mando, que los dos equipos de campaña acordaron el lunes.

Hollande tiene mucho trabajo por delante para cumplir con las esperanzas que su victoria ha provocado en la izquierda de Francia, feliz de tener uno de los suyos en el poder por primera vez desde el socialista Francois Mitterrand, presidente de 1981 a 1995.

Sarkozy es ahora la víctima más reciente de una ola de votantes indignados por los recortes de gastos en Europa que ha sacado del poder a gobiernos y líderes en los pasados dos años.

Los resultados finales de la elección presidencial francesa muestran que Hollande venció por poco a Sarkozy con 51,62% de los votos, es decir, por 1,13 millones de los 37 millones de los votos emitidos en la elección del domingo.

Sarkozy, que finalizó la primera ronda unos 500.000 votos detrás de Hollande, no logró su intento de atraer suficientes votos de los simpatizantes de la lideresa de la derecha extrema Marine Le Pen.

La cabeza del Partido Frente Nacional se rehusó a respaldar a ningún candidato y dijo que ella votaría en blanco. En ello, fue seguida por 2 millones de personas, un total mucho mayor que en elecciones anteriores.