Los candidatos a la presidencia de México se encontrarán el domingo frente a frente en el primer debate televisivo en medio de la expectativa de si permitirá al puntero del opositor Partido Revolucionario Institucional mantener su ventaja o dará un impulso a sus rivales, que buscan reducir la brecha de dos dígitos que los separa del primer lugar.

El primero de los dos debates televisivos programados antes de las elecciones del 1 de julio se realizará por la noche con la asistencia de los cuatro candidatos presidenciales: Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI); Josefina Vázquez Mota, del oficialista Partido Acción Nacional (PAN); Andrés Manuel López Obrador, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD); y Gabriel Quadri, del minoritario Nueva Alianza.

Según diversas encuestas Peña Nieto llega con una ventaja de hasta 20 puntos sobre Vázquez Mota, quien se ubica en el segundo lugar seguida muy de cerca por López Obrador, quien este año repite la candidatura presidencial de la izquierda que ya tuvo en 2006. Quadri se ha mantenido en un lejano cuarto lugar con apenas un punto porcentual de las preferencias.

"Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador están urgidos de puntos, por lo cual saldrán con un planteamiento táctico sumamente agresivo", anticipó el domingo en su columna del diario El Universal el analista político Jorge Zepeda Patterson.

Agregó que "ambos saben que, a dos meses de la final, es la última oportunidad real para descontar parte de la ventaja que lleva el puntero. Es ahora o nunca".

El PRI, partido que gobernó el país de manera continua por siete décadas, busca este año recuperar la presidencia que por primera vez perdió a manos del PAN en el año 2000.

Considerado por sus opositores como un partido que aún no ha abandonado prácticas de corrupción y autoritarismo que para muchos lo caracterizaron cuando fue gobierno, el PRI se presenta ahora como un grupo con una nueva generación de políticos que no tolerará actos irregulares y que sabe cumplir sus compromisos.

"Tenemos perfectamente previsto, definido y muy claro que este debate es todos contra Peña", dijo la víspera a periodistas Jorge Carlos Ramírez Marín, vicecoordinador de la campaña presidencial del PRI.

Criticado por no haber participado en debates organizados por medios y cancelar algunas asistencias a foros académicos, la estrategia de Peña Nieto ha sido hasta ahora mantenerse alejado de las confrontaciones con sus rivales.

En el debate de este domingo, sus rivales tendrán la oportunidad de cuestionarlo frente a frente.

Representantes de los candidatos acordaron las preguntas que se sortearán durante el debate de dos horas que será televisado a la misma hora que un partido de fútbol de cuartos de final del torneo local, lo cual para algunos significará que mucha gente preferirá ver el evento deportivo que a los aspirantes presidenciales.

Las preguntas van desde cuál sería su estrategia para combatir el crimen organizado y cómo se diferenciaría de la estrategia actual, qué políticas propone para aumentar el crecimiento económico y generar el millón de empleos anuales que se calcula son necesarios, hasta cómo combatir la pobreza y qué hacer para frenar la deforestación.

Cada pregunta será sorteada durante el debate, en el cual uno contestará una y sus contrincantes harán una réplica a la respuesta con la posibilidad de que el interrogado realice una contrarréplica y así consecutivamente hasta que se cumplan las dos horas acordadas.

Para algunos actores políticos y analistas es un formato muy rígido, que podría limitar un verdadero intercambio de posiciones entre los candidatos.

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