Al menos 14 personas murieron atrapadas al incendiarse un centro de rehabilitación privado para adictos que tenía todos sus accesos cerrados la madrugada del sábado en el este de Lima.

El siniestro, cuyas causas aún se desconocen, es el segundo en el año luego de que a fines de enero un incendio en otro centro de rehabilitación con puertas y ventanas cerradas con candados dejó 29 muertos.

"No sabemos las causas exactas del incendio, encontramos 14 cadáveres. En la segunda planta hay dormitorios, allí hay 13 cadáveres y uno en la primera planta", dijo a The Associated Press Pablo Céspedes, jefe de la Direccion de Salud zonal.

Agregó que "no se conoce el número exacto de personas que estaban dentro del centro de rehabilitación" que "funcionaba en una casa que no estaba diseñada para servir como lugar de terapia".

El jefe de bomberos, Fernando Campos, dijo a periodistas "fue difícil acceder, las puertas tenían candados, estaban cerradas. Tuvimos que acceder con herramientas a la puerta principal. En la segunda planta las ventanas están con rejas".

El siniestro ocurrió poco antes de las 4 de la madrugada (0900 GMT) en el centro de rehabilitación para adictos a las drogas "Comunidad terapéutica Sagrado Corazón de Jesús" en la localidad de Chosica, a 32 kilómetros al este de Lima.

Céspedes explicó que el centro de rehabilitación usaba "la lectura de la Biblia y las charlas de otros ex adictos como método para persuadir a los internos para que no reincidan en el consumo de drogas".

Aunque contaba con licencia municipal, la Dirección de Salud precisó que en una inspección en 2011 recomendó mejorar la infraestructura del local para evitar el hacinamiento e implementar la presencia de profesionales en rehabilitación.

José Zevallos, hermano de Luis Zevallos, el único interno sobreviviente a la tragedia, dijo a la AP que su hermano tenía "quemaduras en el rostro pero no es de gravedad. Es un milagro que esté vivo".

Añadió que su hermano le contó que "saltó desde el segundo piso y así se salvó, sus amigos tuvieron miedo y no lo hicieron". El incendio fue controlado en poco más de una hora.

Perú admitió en enero que el Estado no cuenta con capacidad suficiente para tratar a los adictos a las drogas.

"El Estado tiene 700 camas para 100.000 dependientes a las drogas. Esa es la raíz del problema. Los centros informales responden a una demanda de personas que no pueden ir a centros de calidad", dijo el 30 de enero a la emisora Radioprogramas Carmen Masías, presidenta de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida).

Un estudio de Devida realizado en 2010 halló 222 centros de rehabilitación privados en todo Perú, de los cuáles 80% eran informales, muchos de ellos sin médicos ni psicólogos para ayudar en la terapia de rehabilitación de los internados.