La siderúrgica india Jindal Steel acusó el sábado al gobierno de Evo Morales de incumplimiento tras ser multada con 18 millones de dólares.

La disputa podría marcar el fin de un proyecto de más de 2.000 millones de dólares en inversiones para explotar un rico yacimiento de hierro en el sudeste del país.

El ministro de Minería Mario Virreira anunció el viernes la ejecución de una boleta de garantía por 18 millones de dólares alegando que Jindal no había cumplido las inversiones comprometidas y dijo que la compañía no podrá seguir operando sino paga una tercera garantía.

Con ello suman 36 millones de dólares de multa que el gobierno aplicó a la compañía. El año pasado Jindal demandó a Bolivia ante un tribunal arbitral por el cobro de su primera boleta de garantía por 18 millones de dólares. El tribunal aún no se ha pronunciado.

Jindal se declaró "sorprendida" por la decisión y en un comunicado emitido el sábado dijo que el gobierno incumplió un acuerdo de 90 días para "reprogramar todo el proyecto" antes de ejecutar la multa.

El plazo "debía permitir la negociación de un contrato de provisión de gas natural y una reprogramación de todo el proyecto en sus niveles de producción, inversión y cronograma de garantías acorde a la oferta de gas", según la compañía.

Virreira declaró la semana pasada que la "salida de la Jindal sería conveniente para Bolivia" porque el gobierno buscaría otras opciones para explotar un cerro de hierro llamado Mutún con reservas estimadas en 40.000 millones de toneladas métricas, ubicado a 1.100 kilómetros al este de La Paz en la frontera con Brasil.

El contrato con Jindal se firmó en 2007 y la compañía se comprometió a invertir 2.100 millones de dólares en ocho años, incluyendo la instalación de una acería, pero no inició el proyecto.

La empresa atribuye la demora a la firma del contrato para la provisión de gas a la futura acería. "Sin esta materia prima el proyecto no podrá avanzar, lo cual pone a las partes suscribientes en serio riesgo de incumplimiento", dijo Jindal en abril.

Según expertos el gobierno tiene dificultades para garantizar gas a la compañía porque debe aumentar la producción para cumplir con Brasil y Argentina.

Por su parte, Jindal parece no ver perspectivas para sacar la producción de una región aislada a 1.400 kilómetros de los puertos. Se había pensado en una hidrovía que desembocaría en el Atlántico, pero su construcción no avanzó.

Morales prometió industrializar las materias primas de Bolivia pero su plan se ha visto seriamente limitado por falta de inversiones externas tras la nacionalización de unas 15 empresas que antes pertenecían al Estado.

La última, una empresa eléctrica española, fue nacionalizada el martes.