Fuerzas egipcias atacaron a manifestantes con cañones de agua, gas lacrimógeno y munición real, en un intento por evitar que marcharan el viernes frente al ministerio de Defensa. Los enfrentamientos dejaron un soldado muerto y decenas de personas heridas a tres semanas de las elecciones presidenciales.

Las violentas batallas callejeras aumentaron los temores de un nuevo ciclo de violencia a medida que se acercan los comicios para reemplazar a Hosni Mubarak, quien fue derrocado hace más de un año. Por primera vez durante la caótica transición en Egipto, los islamistas de línea dura, en vez de las fuerzas seculares, estaban a la vanguardia de la confrontación con los gobernantes militares que han sido acusados de intentar aferrarse al poder.

La junta militar impuso un toque de queda desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana en la zona que rodea el ministerio de Defensa, que se ha convertido en un detonante de la ira de los manifestantes después de que nueve personas murieron el miércoles en enfrentamientos entre asaltantes no identificados y manifestantes, en su mayoría partidarios de un candidato presidencial islamista impedido para participar.

La violencia ha provocado el caos en medio de la campaña para las elecciones del 23 y 24 de mayo. Los dos candidatos principales y otros aspirantes suspendieron temporalmente sus campañas para protestar contra el manejo de la situación por parte de los militares.

Miles de manifestantes se congregaron la mañana del viernes en el centro de la plaza Tahrir en El Cairo — el epicentro de la revuelta popular del año pasado — para lo que se ha convertido en una manifestación semanal para exigir que los generales aceleren la transición hacia un gobierno civil. Entre los manifestantes estaba la poderosa Hermandad Musulmana y los islamistas ultraconservadores conocidos como salafistas, pero también los jóvenes revolucionarios que encabezaron las manifestaciones masivas que derrocaron a Mubarak.

A pesar de las advertencias oficiales contra las reuniones, los grupos marcharon al distrito de Abbasiyah para unirse a una concentración frente al ministerio de Defensa. Aparentemente la violencia estalló cuando los manifestantes intentaron atravesar los alambrados que los separaban de las tropas que bloqueaban el accesos al camino que lleva al ministerio.

El ministerio de salud dijo que un soldado murió y 296 resultaron heridos.

Más de 170 personas fueron arrestadas por los militares, según un funcionario de seguridad, que habló bajo condición de anonimato ya que no estaba autorizado a divulgar la información. Varios periodistas, incluyendo un fotógrafo belga, también fueron detenidos o resultaron lesionados al verse atrapados en el caos.