El primer ministro japonés Yoshihiko Noda reiterará la firme alianza de Japón con Estados Unidos, en la reunión que sostendrá el lunes con el presidente Barack Obama, en tanto que pretende impulsar su liderazgo y popularidad en su país.

Noda, que se convirtió en septiembre en el sexto primer ministro de Japón en seis años, afronta grandes desafíos para reactivar la economía japonesa — deprimida desde hace bastante tiempo_, y para hacer que el país se recupere de la peor crisis nuclear desde la ocurrida en Chernóbil en 1986.

Su reunión en la Casa Blanca y su almuerzo de trabajo con el presidente Barack Obama, así como su asistencia a una cena de gala que ofrecerá la secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, podrían dar un consuelo breve para Noda ante las dificultades que atraviesa su país.

Washington y Tokio pretenden mostrar que mantienen estrechos sus vínculos como siempre, en particular ante la asistencia que Estados Unidos facilitó tras el sismo potente y el devastador maremoto de marzo de 2011 en el que resultaron averiados reactores en una planta nuclear en Japón.

La alianza de Estados Unidos con Japón — la tercer economía más grande del mundo — es parte central de la ampliación de los compromisos de Obama en Asia, una decisión diplomática motivada en parte por el deseo de contrarrestar la influencia económica y militar cada vez mayor de China, un rival estratégico.

Estados Unidos tiene unos 50.000 efectivos en Japón y ambas partes nunca se cansan de afirmar que su cooperación de defensa es un sostén para la paz y la seguridad regionales.

Días antes de la visita de Noda, Estados Unidos y Japón anunciaron un compromiso para trasladar de lugar a unos 9.000 infantes de marina estadounidenses destacados en la isla japonesa de Okinawa.

Estados Unidos pretende con esta acción distribuir sus fuerzas de manera más amplia en la región de Asia-Pacífico como parte de un reorganización de sus prioridades de defensa.