La Torre Uno del Centro Mundial de Comercio, que ocupará el lugar las gemelas destruidas en los ataques terroristas del 11 de septiembre, se convertirá el lunes en el edificio más alto de Nueva York. Los equipos constructores colocarán columnas de acero que darán al armazón sin terminar una altura de 416 metros (1.250 pies), un poco más que el observatorio del edificio Empire State.

La marca es preliminar. Los obreros siguen agregando pisos a la llamada "Torre de la Libertad", y no alcanzará su altura completa al menos por otro año, cuando será declarado el edificio más alto de Estados Unidos y el tercero del mundo.

Empero, el alarde irá emparejado a varias salvedades.

Establecer el edificio más alto del mundo es como seleccionar al campeón de los pesos pesados en boxeo. Con frecuencia hay desacuerdo sobre quién merece llevar el título.

En este caso, la manzana de la discordia es una aguja de 130 metros (408 pies) de altura que rematará el tejado de la torre.

Con ella, el Centro de Comercio Mundial volverá a ostentar el título. De lo contrario, tendrá que conformarse con el segundo lugar tras la Torre Willis de Chicago.

"La altura es algo complicado", dijo Nathaniel Hollister, vocero del Consejo de Rascacielos y Hábitats Urbanos, una organización con sede en Chicago, considerada una autoridad en la materia.

Los eruditos han discrepado desde hace tiempo si, a la hora de medir la altura de un rascacielos, deben ser contadas o no las antenas, mástiles y otros remates colocados sobre el tejado.

Los apasionados de la arquitectura sostienen que las antenas no deberían ser contadas para determinar la altura de un edificio.

Una antena, sostienen, es más bien como un mueble en lugar de un remate arquitectónico, algo parecido a una silla en un tejado que, de igual forma, puede ser agregada o retirada. El edificio del Empire State no agregó la suya hasta 1952.