A menos de un año de que la NASA puso fin a su programa de transbordadores espaciales, las empresas estadounidenses que participaron en esa aventura buscan ahora nuevos horizontes.

United Technologies Corp. es la última compañía en anunciar que reducirá de forma notable su participación en la exploración espacial. Puso a la venta su filial Pratt & Whitney Rocketdyne, fabricante de motores para cohetes y sistemas de propulsión líquida que adquirió hace siete años. La venta de Rocketdyne y otros negocios tiene como fin recaudar 3.000 millones de dólares para financiar la adquisición la filial de repuestos aerospaciales de Goodrich Corp.

El director financiero de United Technologies, Greg Hayes, criticó la política espacial estadounidense al anunciar a mediados de marzo la venta de Rocketdyne.

"El crecimiento será limitado en Rocketdyne", dijo Hayes a los analistas de inversiones. "Sigue siendo un negocio muy bueno. Es un bien nacional ... pero desgraciadamente, sin una política nacional espacial, el crecimiento será limitado por algún tiempo".

Rocketdyne data de la primera época de los cohetes espaciales, y trabajó con pioneros como Wernher von Braun, contribuyendo a la propulsión de las naves espaciales del programa Apolo en las décadas de 1960 y 1970 que llevaron a los astronautas a la Luna.

La empresa tiene futuro con la NASA incluso si el futuro del organismo no es claro, dijo el presidente de Rocketdyne, Jim Maser. Tres de las cuatro empresas que compiten para transportar astronautas a la estación espacial usarán el sistema de propulsión de Rocketdyne, agregó. Empero, reconoció que el futuro de la NASA no es claro.

"Hay una política oficial espacial y honestamente no puedo mencionarla", dijo Maser.

El programa de los transbordadores iniciado hace 30 años por la NASA concluyó en julio con el vuelo del Atlantis. El transbordador Discovery es ahora una pieza de museo, entregado por la NASA a mediados de abril al Instituto Smithsoniano.

Otras empresas han desviado a otros campos sus actividades en la exploración espacial. Lockheed Martin Corp. clausuró su planta de producción de tanques de combustible para transbordadores en Nueva Orleáns en el 2010, despidiendo a unos 1.400 empleados. Un año después, la NASA seleccionó ese lugar para construir componentes del nuevo cohete de carga pesada, pero solamente si el Congreso financia el proyecto.

ATK Space SystemsTech ha despedido a centenares de empleados en Utah debido al retiro de los transbordadores y al desfase del programa balístico Minuteman III.

Y el Centro Espacial de la Florida ha perdido miles de empleos.

La NASA seguirá utilizando empresas como Boeing, SpaceX y otras para llevar carga y astronautas hacia y desde la Estación Espacial Internacional en de tres a cinco años. Hasta entonces pagará decenas de millones de dólares por asiento en la sondas espaciales rusas Soyuz.