Cubanos residentes en Estados Unidos y funcionarios de la isla se reunieron a través de una videoconferencia para intercambiar opiniones y preguntas sobre temas que iban desde una esperada nueva ley migratoria hasta los beneficios de las reformas económicas.

El encuentro es el último de una serie de acercamientos del gobiernos isleño con una parte de su emigración que a lo largo de las décadas no se identifica ya tanto con el exilio violentamente anticastrista y ha tomado posiciones más dialogantes y en algunos casos ha resaltado incluso logros de la revolución.

El intercambio se produjo el sábado entre más de un centenar de cubanoestadounidenses que se dieron cita en Washington y funcionarios de la cancillería en esta capital encabezados por el viceministro Dagoberto Rodríguez.

"Mucho se ha avanzado en este proceso de normalización de las relaciones" con los emigrados, expresó Rodríguez en un discurso de apertura.

Instalados detrás de un panel de escritorios Rodríguez; Benigno Pérez, uno de los subdirectores de asuntos consulares; el economista Alberto Betancourt, y Elizabeth Palmeiro, esposa de un agente de inteligencia cubano preso en Estados Unidos enfrentaron a las cámaras que los proyectaban ante las personas reunidas en la Oficina de Intereses de Cuba en Washington.

Según Rodríguez, a lo largo de 2011 unos 400.000 cubanomericanos visitaron la isla para ver a sus familias o realizar actividades académicas o religiosas.

La emigración desde Cuba hacia Estados Unidos era una constante en los 50 del pasado siglo, pero a partir del triunfo de la revolución esta se politizó, con la llegada de opositores al nuevo gobierno.

Estados Unidos rompió relaciones con Cuba e impuso un embargo para presionar por cambios políticos en la isla.

Una docena de cubanoestadounidenses tomaron la palabra sobre todo para preguntar sobre los negocios que se abrieron a partir de las reformas económicas impulsadas por el presidente Raúl Castro, la forma de acceder a los bienes raíces en la isla luego de la legalización de las compra-ventas — ahora solo para residentes en la isla — o los requisitos de inversión.

Una persona que se identificó como Julio Ruiz de Miami aseguró que los emigrados eran "ciudadanos de segunda" pues no se les permitía regresar sin limitaciones a su país de origen o invertir en él.

Otro de los temas más consultados fue el alcance de una nueva legislación migratoria, que según Castro está en estudio.

Las medidas "reconocerán el cambio que se ha producido en la emigración" y serán "una contribución importantísima" al acercamiento de todos los cubanos", comentó Rodríguez, sin ofrecer detalles.

"Tampoco queremos engañarlos, como ha dicho Raúl Castro: la flexibilización migratoria tendrá en cuenta el derecho del estado revolucionario de defenderse de los planes injerencias del gobierno norteamericano y sus aliados y al propio tiempo se impondrán contramedidas razonables para preservar el capital humano creado por la revolución", agregó.

El encuentro se produjo en el marco de una serie de aproximaciones recientes entre el gobierno y la comunidad en el extranjero.

Durante reciente viaje del Papa Benedicto XVI a la isla en marzo, centenares de cubanoestadounidenses vinieron como peregrinos, mientras la iglesia organizó una conferencia en La Habana a mediados de abril entre académicos y expertos de la diáspora.

Paralelamente el empresario cubanoestadounidense Carlos Saladrigas dictó una conferencia en esta capital, invitado por una revista católica, un evento al que asistieron desde disidentes, pasando por intelectuales, miembros del Partido Comunista y hasta personas a la izquierda de la revolución.

Saladrigas, quien fue enviado por sus padres de niño a Estados Unidos para salvarlo del comunismo y durante décadas fue un duro militante anticastrista, expresó las potencialidades de los empresarios de la emigración para apoyar el proceso de reformas, más allá de las diferencias políticas que subsistan.

"Las declaraciones oficiales indican que el gobierno tiene interés en mejorar las relaciones entre la isla y su diáspora", expresó a la AP el académico Arturo López Levy de la Universidad de Denver y quien además forma parte de grupo Cuban American for Engagement (CAFE). "Sin embargo, tal mejoría no ha sido concebida como parte de un dialogo, que implica dos vías de comunicación y decisión", agregó.