Dos milicianos del Talibán con pistolas ocultas en los zapatos se infiltraron el sábado en un complejo del gobierno en el sur de Afganistán en un intento por asesinar a un gobernador provincial y entablaron un intenso tiroteo que terminó con cuatro muertos: dos guardias de seguridad y los dos atacantes.

Los asaltantes pasaron por un par de controles de seguridad sin que detectaran sus armas hasta que un guardia en el último control, en la sala de recepción de la oficina del gobernador, notó algo sospechoso y los paró, dijo el gobernador Tooyalai Wesa, aparente blanco del ataque. Los milicianos extrajeron las pistolas de los zapatos, dispararon a los guardias y se apoderaron de sus armas, agregó.

Enseguida entablaron un tiroteo con fuerzas de seguridad, que duró unos 30 minutos y terminó con la muerte de los dos atacantes, dijo Parwiz Najib, un vocero del gobernador. Uno de los guardias resultó herido.

El vocero talibano Qari Yousef Ahmadi se atribuyó el ataque.

El Talibán ataca rutinariamente a funcionarios afganos en un intento por debilitar la resolución de un gobierno al que acusa de colaborar con ocupantes extranjeros. La oficina de Wesa dijo en una declaración que el ataque del sábado era el noveno al gobernador en los últimos tres años.

Wesa dijo que estaba en su despacho con contribuyentes cuando oyó un disparo en la sala de recepción. El y sus huéspedes escaparon por una puerta trasera a la sala de prensa, donde se refugiaron.

El gobernador indicó que los atacantes entraron con el pretexto de pedirle que intercediera por familiares detenidos, una solicitud frecuente.

"Los insurgentes no son estúpidos. Ocultan pistolas muy pequeñas en los zapatos y en dos puestos de control no los detectaron", agregó.

La policía también descubrió dos coches bomba estacionados en las afueras del complejo, dijo Wesa, pero lograron desactivar los explosivos.

El incidente es un recordatorio de que los insurgentes pueden atacar aun en algunos de los lugares más custodiados. Este mes, los milicianos lanzaron un ataque coordinado en el centro diplomático de la capital, Kabul, y otras tres ciudades: murieron 36 insurgentes y otras once personas.