Yulia Timoshenko se convirtió en un emblema mundial del cambio democrático durante las protestas de la Revolución Naranja del año 2004 en Ucrania, una figura fascinante tanto por sus denuncias de fraude electoral como por la distintiva trenza dorada que envolvía alrededor de su cabeza.

Ella era más emocionante para los manifestantes que su socio durante la Revolución Naranja, Viktor Yushchenko, quien denunció que lo habían despojado de la victoria en las elecciones presidenciales. Timoshenko se convirtió en primera ministra cuando Yushchenko ganó la repetición de los comicios que ordenó una corte.

La fachada de la unidad pronto se resquebrajó y los dos líderes discutieron sin cesar. Yushchenko la despidió después de nueve meses, pero ella regresó al cargo en 2007. Las tensiones entre los dos prácticamente paralizaron al gobierno.

En el 2010, Viktor Yanukovich montó sobre una ola de descontento de los votantes para derrotar por estrecho margen a Timoshenko en las elecciones presidenciales. Yanukovich era el mismo hombre que la Revolución Naranja acusó de intentar robarle la presidencia a Yushchenko.

Los problemas de Timoshenko apenas comenzaban.

En el 2011, fue arrestada y acusada de abuso de poder como primera ministra debido a un contrato energético con Rusia. Timoshenko dijo que el proceso era una clara venganza, y los gobiernos occidentales expresaron su preocupación por una persecución por motivos políticos.

Las críticas internacionales hacia Ucrania aumentaron después de que fue condenada y enviada a prisión.

En la cárcel, Timoshenko, de 51 años de edad, ha sufrido dolor de espalda crónico, pero se niega a ser atendida en una clínica ucraniana porque asegura la podrían maltratar con mayor severidad. La semana pasada, comenzó una huelga de hambre después de denunciar que los guardias la golpearon para llevarla a un hospital en contra de su voluntad.

Incluso antes de alcanzar la fama mundial, Timoshenko era una figura reconocida en Ucrania. Ella y su esposo aprovecharon en una etapa temprana las reformas de la perestroika el ex líder soviético Mijaíl Gorbachov, al crear una popular empresa de alquiler de videos.

Luego fundaron una empresa de distribución de combustible y ella pasó a convertirse en jefe de los Sistemas de Energía Unificados, un intermediario de gas natural.

En ese puesto, Timoshenko se convirtió en una de las oligarcas más ricas y poderosas de Ucrania, apodada como "la princesa del gas".

Ahora enfrenta un juicio por la presunta evasión de millones de dólares en impuestos mientras encabezaba SEU.