Un atacante suicida detonó el viernes su carga explosiva frente a una mezquita en la capital siria, matando por lo menos a nueve personas e hiriendo casi a 30, informó la televisión estatal.

En el resto del país miles de personas protestaron contra la persistente violencia del régimen del presidente Bashar Assad.

La explosión fue el último golpe a un plan de paz patrocinado por el enviado especial Kofi Annan que estipula una tregua que debería haber entrado en vigencia hace dos semanas. Ese alto al fuego ha sido repetidamente ignorado y la ONU tiene sólo 15 monitores en Siria.

Las ciudades sirias han sido sacudidas en los últimos meses por una ola de explosiones que el régimen atribuye con frecuencia a "terroristas" que intentan desestabilizar el país. Los activistas de la oposición generalmente lo niegan, y culpan de los ataques a las fuerzas gubernamentales como forma de desvirtuar el alzamiento popular que comenzó en marzo del 2011.

La violencia, incluyendo el continuado cañoneo gubernamental de los reductos de la oposición, ocurrió pese a las gestiones diplomáticas para poner fin al alzamiento popular iniciado hace 14 meses contra Assad.

La explosión en el barrio capitalino de Midan ocurrió frente a la mezquita.

La televisión mostró tomas de humo blanco que se levantaba desde la parte inferior de un puente cuando salían los creyentes de la mezquita. Las calles estaban salpicadas de sangre.

La televisión estatal informó que nueve personas murieron y 30 resultaron heridas. El ministro de Salud Nader al-Halqi confirmó la muerte de por lo menos ocho personas y dijo que siete son policías.

Midan ha sido escenario de las protestas antigubernamentales. En enero, una explosión en el mismo barrio mató por lo menos a 26 personas e hirió a 63.

Las protestas antigubernamentales, que generalmente tienen lugar el viernes en todo el país, suelen comenzar tras las plegarias del mediodía al salir los creyentes de las mezquitas. Se realizan desde marzo del 2011.

No ha quedado claro quiénes son los instigadores de la reciente ola de ataques suicidas y atentados dinamiteros. El gobierno culpa a la oposición, a la que acusa de estar integrada por "terroristas" que ejecutan una conspiración extranjera. Empero, algunos líderes de la oposición atribuyen al régimen la responsabilidad de los ataques para mancillar el alzamiento popular.

El viernes y según los activistas, miles de personas se manifestaron en la ciudad norteña de Alepo.

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Mroue contribuyó a este artículo desde Beirut.