Los candidatos a la presidencia de Egipto han pasado por un nuevo rito de iniciación en la campaña. Durante las últimas semanas, uno a uno se han presentado ante un panel de clérigos barbudos y ultraconservadores para ser interrogados minuciosamente sobre varios temas, entre ellos la manera como pretenden implementar la ley islámica.

El examen riguroso de los contendientes en las históricas elecciones presidenciales del próximo mes forma parte de las acciones con las que los clérigos islamistas buscan convertirse en figuras de poder en el emergente sistema político egipcio, una señal del drástico cambio que ha experimentado Egipto durante la turbulenta transición tras el derrocamiento de hace más de un año de Hosni Mubarak, quien por mucho tiempo gobernó al país.

Por años, los clérigos del movimiento ultraconservador salafista construyeron su influencia entre los egipcios al predicar en mezquitas y en canales de televisión satelital. Desde la caída de Mubarak, se han convertido en los interlocutores políticos al reunirse con la junta militar que asumió el poder, sosteniendo conferencias en hoteles de cinco estrellas y organizando enormes marchas en todo el país.

Ahora tratan de cerrar filas en torno a un candidato único por la presidencia, un apoyo potencialmente crucial para quien sea el elegido.

"Son protagonistas clave en la política egipcia o el nuevo centro que da forma a la política egipcia", dijo Jalil al-Anani, un experto en el movimiento islamista. "Es algo que nadie habría imaginado hace un año".

Sus empeños han causado temor a muchos egipcios. Durante los casi 30 años del régimen de Mubarak, los clérigos nunca jugaron un papel tan directo y abierto. Los clérigos salafistas mismos rehuían por sí mismos a la política, limitándose a difundir su fe, y varias de sus organizaciones fueron creadas sólo después de la revolución del año pasado como una herramienta para infundir su voz en la política.

"Este es un escenario sacado de Pakistán", dijo Ibrahim Eissa, el presentador liberal de un programa de televisión de debate político, sobre las entrevistas a las que los jeques someten a los candidatos. "esto resulta muy peligroso".