Una multitudinaria convocatoria política para conmemorar este viernes la llegada del kirchnerismo al poder hace nueve años fue aprovechada por la presidenta Cristina Fernández y sus partidarios para celebrar el avance en el Congreso de la expropiación de YPF a la petrolera española Repsol.

"Hoy estamos aquí luego de haber obtenido la media sanción en el Senado y a una semana o menos de tratarse en Diputados. Una vez más gracias a quienes lo hicieron posible", dijo Fernández ante varios miles de seguidores en el estadio de Vélez Sarsfield.

El acto, convocado por agrupaciones kirchneristas para recordar las elecciones presidenciales del 27 de abril de 2003 que llevaron a Néstor Kirchner --el fallecido esposo y antecesor de la actual gobernante-- al poder, ocurrió un día después de que el Senado aprobara por amplia mayoría el proyecto de ley que promueve la nacionalización de la principal petrolera de Argentina, privatizada en la década de 1990.

La iniciativa se tratará el próximo miércoles en la cámara de Diputados, en la que el oficialismo contaría con los votos necesarios para su aprobación con el apoyo de varias fuerzas opositoras.

"Quiero agradecerles a los partidos de la oposición que nos apoyaron...es de bien nacido, bien agradecido", afirmó la mandataria.

"Ay, ay, los 'gorilas' se quieren matar. Ay, ay, YPF ya es nacional", gritaron los manifestantes, en su mayoría jóvenes. Históricamente los peronistas llamaron "gorilas" a sus contendientes políticos identificados con la oligarquía.

Repsol posee actualmente el 57,43% de las acciones de YPF, el argentino Grupo Petersen tiene 25,46%, el Estado 0,02% y el resto se distribuye entre inversionistas privados.

Según el proyecto de ley, del 51% de las acciones sujetas a expropiación, 51% pasará a estar bajo control del Estado nacional y 49% se distribuirá entre las provincias productoras de petróleo. Repsol quedará con un minoritario 6,43%.

Para justificar la expropiación, el gobierno ha sostenido por un lado la necesidad de lograr el autoabastecimiento de hidrocarburos a fin de sostener el crecimiento económico y también acusó a Repsol de no invertir lo suficiente y haber girado excesivos dividendos al exterior, lo cual es negado por la compañía.

La decisión de Argentina fue duramente cuestionada por España y sus aliados en la Unión Europea, bloque que amenazó con tomar severas represalias contra el país sudamericano.

Frente a las críticas a la iniciativa, Fernández destacó que no se trata de "retornar al pasado, es recuperar la condición nacional de una de nuestras empresas más emblemáticas e históricas".

Y agregó que la "recuperación" de YPF no es patrimonio de "un gobierno o de un sector, sino de todos los argentinos y para todos los argentinos".