Caterine Ibargüen, siempre sonriente y convencida de sus condiciones, acaricia la idea de subir al podio del salto triple en los Juegos Olímpicos de Londres.

La atleta de 27 años desea que el favoritismo y las miradas se concentren en otras atletas, pero luego de la medalla de bronce que conquistó el año pasado en el Mundial de atletismo en Daegu, Corea del Sur, inevitablemente se habla de la oriunda de la región del Urabá, en el departamento de Antioquía.

"Espero dar lo mejor de mí en Londres, y si es posible una medalla, pero no me comprometo... Hay que esperar a ver qué pasa y que sea lo que Dios quiera", manifestó tras ser proclamada Deportista del Año (2011) de Colombia por el matutino El Espectador de Bogotá.

Ibargüen emergió con fuerza en Daegu al lado de Luis Fernando López, ganador del bronce en la marcha de 20 kilómetros, y se convirtieron en los primeros atletas colombianos en obtener medallas en un mundial de atletismo.

"Colombia tiene que acostumbrarse a ganar... el atletismo va pa'lante...", insiste la carismática estudiante de enfermería de la Universidad Metropolitana de Puerto Rico.

El salto de 14,84 metros en Daegu la transformó en estrella y se quedó a 10 centímetros del oro y a cinco de la plata.

Los Juegos Panamericanos de 2011 en Guadalajara le sirvieron para brindar otra muestra de su alto calibre y ganó con un brinco de 14,92, mejor que el de Daegu y a dos centímetros de la marca que consiguió la ganadora del oro en el Mundial.

Ibargüen se alista en San Juan con la meta de superar los 15,20 metros y afianzar la opción de ascender al podio.

La colombiana y su entrenador cubano Ubaldo Duany son conscientes de la necesidad de saltar entre 15,20 y 15,30 para pensar en una presea.

"El trabajo está guiado en procura de la conquista de una medalla, ojalá sea de oro. Nos alistamos para ello, estamos bien en todos los aspectos, incluyendo el mental. El trabajo debe ser excelente", declaró Duany en entrevista telefónica con The Associated Press.

La preparación soportó un contratiempo por diferencias de Duany con la Federación de Atletismo y el Comité Olímpico Colombia, según reveló el propio técnico sin entrar en detalles.

"Tuvimos una pausa como de un mes aproximadamente, pero ya superamos las dificultades y estamos en el trabajo normal, todo marcha sin problema", subrayó.

Ibargüen se inició como saltadora de alto, donde llegó a brincar 1,85 metros, pero Duany le sugirió el triple en 2008 y pronto descubrió sus atributos naturales para esta modalidad. Ahora está entre las mejores del mundo.

"Fue una decisión de mi entrenador y fue muy acertada", dijo Ibargüen a la AP en Daegu, feliz con la medalla que acaba de alcanzar. "Nunca es tarde para alcanzar éxitos".

La atleta de 1,80 metros de estatura, nació en Apartadó, población de la rica región del Urabá, departamento de Antioquía, y su familia se separó cuando era niña a raíz de la violencia que aquejaba la región, según relató su madre Francisca Mena a la AP.

Su padre, William, reside en Venezuela, y el hermano Luis Alberto en Medellín.

"Vivíamos y trabajábamos en la finca la Suerte de unos empresarios bananeros, pero la violencia nos obligó a salir, la familia se disgregó. Caterine quedó al cuidado de un tío y luego de su abuela paterna Ayola Rivas en medio de una enorme penuria", recordó Mena.

La abuela de 75 años de edad, trabaja en una finca bananera desde los años 80 y aguarda ansiosa la pensión.

"Le daba comida de pobre y en ocasiones lloraba porque no tenía nada para darle", confesó en una oportunidad a los periodistas.

La situación de Mena cambió luego de los éxitos de su hija.

"La condición económica mejoró un poco, nos regalaron una casita y vivo con mi madre en el barrio Turbo Brisas del Mar, un puerto turístico", destacó la progenitora de una de las figuras de la delegación colombiana.

"Espero que gane mi Caterine... Dios le dio un don para triunfar", concluyó.

Ibargüen, gracias a sus excepcionales condiciones y el deseo de estudiar, ahora disfruta de otra vida en Puerto Rico al lado de su prometido, el atleta Alexander Ramos.

"Estoy casada con el atletismo...", responde al reiterado interrogante sobre el eventual matrimonio con Alexander.