El gobierno de Ucrania está comprometido con la construcción de una cubierta nueva y más segura sobre el dañado reactor nuclear de Chernóbil, aseguró el jueves el presidente de ese país mientras ucranianos, bielorrusos y rusos conmemoraban el peor desastre nuclear registrado en el mundo, en su 26to aniversario.

El presidente Viktor Yanukovych participó en una ceremonia para inaugurar el ensamblado inicial de un gigantesco arco de acero que cubrirá los restos del reactor nuclear que estalló. El arco, de 20.000 toneladas y tan grande como para albergar la estatua de la Libertad, se completará en 2015, cuando podría iniciar la delicada y peligrosa labor de desmantelar el reactor y limpiar los grandes montos de desperdicio radiactivo.

El 26 de abril de 1986 una explosión en la planta de Chernóbil arrojó una nube radiactiva que se expandió sobre buena parte del Hemisferio Norte y forzó a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares en las áreas más perjudicadas en Ucrania, Bielorrusia y el occidente de Rusia.

El gobierno de la Unión Soviética trató inicialmente de encubrir la explosión y se negó a evacuar de inmediato a los residentes de la zona. Tampoco hizo público lo sucedido ni indicó a civiles e integrantes de las cuadrillas de limpieza la manera de protegerse contra la radiación, lo que incrementó de manera considerable el daño a la salud provocado por el desastre.

Una cubierta llamada el "sarcófago" fue levantada apresuradamente sobre el reactor dañado, pero ha estado cayéndose en pedazos y liberando radiación en los últimos años, lo que hizo necesario un nuevo confinamiento.

Yanukovych dijo el jueves en un discurso a la nación que dos millones de personas, entre ellas personal de cuadrillas de limpieza y niños, sufrieron daños por la tragedia y que era obligación del gobierno protegerlos y brindarles tratamiento médico.

"Chernóbil aún evoca dolor y es recordado hoy en día", dijo Yanukovych. "Es por eso que seguimos atendiendo la seguridad del contenedor sobre el destruido cuarto reactor".

Pero las palabras de consuelo no encontraron eco en algunos trabajadores de limpieza de Chernóbil y víctimas, mientras cerca de 2.000 manifestantes se congregaron en el exterior del Parlamento para exigir un aumento en compensaciones y pensiones a los afectados por el desastre nuclear.