Observadores de la ONU inspeccionaron el jueves el lugar de unas mortales explosiones que derruyeron partes de una zona residencial en la ciudad de Hama el día anterior y dejaron al menos 16 personas muertas.

El gobierno y la oposición se acusaron mutuamente de las explosiones del miércoles. La agencia de noticias estatal SANA dijo que rebeldes que elaboraban bombas provocaron accidentalmente la explosión.

Sin embargo, activistas en ese país culparon de la devastación a un ataque con artillería por parte del régimen. Fue imposible verificar de manera independiente las versiones del conflicto debido a que el régimen del presidente Bashar Assad, que enfrenta 13 meses de levantamientos, ha restringido el acceso a periodistas y otro tipo de testigos internacionales.

Ahmad Fawzi, vocero de Kofi Annan, el enviado especial de Naciones Unidas, dijo que los observadores visitaron el lugar pero no informó lo que vieron. Dos inspectores tienen su base en Hama y son parte de un equipo de 15 observadores que se espera aumente a 300 como parte de un plan de Annan para alcanzar una tregua y poner fin a la crisis en Siria.

Un oficial de la ONU dijo el jueves que hasta ahora la organización ha negociado para que los países provean 100 observadores para Siria, además del personal civil de apoyo, en los 30 días siguientes del inicio de una tregua el 12 de abril. Pero agregó que las diferencias entre autoridades políticas y militares han vuelto lentas las conversaciones para conseguir más personal.

El oficial, que habló bajo condición de anonimato por la delicadeza del tema, agregó que el viernes la ONU nombrará al general noruego Robert Mood para encabezar al equipo de inspectores.

Videos aficionados que dicen ser el incidente del miércoles en Hama mostraban una gran nube blanca y amarilla erigiéndose desde un vecindario rodeado de campos verdes. En otro video, decenas de personas buscan entre los escombros y en uno más, varios hombres heridos alzaban en brazos el cuerpo ensangrentado de una bebé.

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Los periodistas de The Associated Press Karin Laub en Beirut y Frank Jordans en Ginebra colaboraron con este reporte.