Una prostituta planea demandar a la embajada de Estados Unidos en Brasil, a tres infantes de Marina, a un empleado estadounidense de la embajada y a un conductor brasileño de la misión diplomática por las lesiones que sufrió luego de que supuestamente fue arrojada desde una camioneta en Brasilia a finales del año pasado, dijo el jueves su abogado.

El abogado Cezar Britto dijo por teléfono que su defendida, Romilda Aparecida Ferreira, planea interponer la demanda por lesiones, gastos médicos y pérdida de ingresos.

Britto señaló que cualquier posible acuerdo financiero sería determinado por un juez.

El abogado describió a Ferreira como "una sexoservidora y bailarina profesional" que conoció a los cuatro estadounidenses en un club nocturno el 29 de diciembre de 2011. La brasileña y otras tres mujeres aceptaron irse del lugar con los hombres a bordo de tres vehículos, dos de los cuales pertenecían a la embajada.

El abogado dijo que tras una discusión con el conductor, uno de los infantes de Marina arrojó a la prostituta de la camioneta. La mujer se fracturó una clavícula y dos costillas, y presentó perforación de pulmón cuando el vehículo la arrolló en el estacionamiento del club nocturno, dijo Britto.

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, dijo el miércoles que la mujer no fue expulsada del vehículo, sino que "trató de abrir una puerta del auto y entrar en un vehículo cerrado y en movimiento. No consiguió hacerlo. Cayó y se hirió ella misma".

Nuland y Britto dijeron que las autoridades brasileñas no han presentado ningún cargo contra los cuatro norteamericanos.

Britto dijo que su cliente rechazó una oferta de la embajada de 4.000 reales (2.115 dólares) como compensación. "Le pedimos a la embajada una indemnización de unos 150.000 reales (79.370 dólares) para ayudar a sufragar los gastos médicos y hacer frente a los meses que estuvo sin trabajar, pero (los funcionarios de la embajada) se negaron incluso a considerarlo", aseguró.

El agregado de prensa de la embajada, Dean Cheves, dijo que no conocía "ninguna cifra en particular" y que la embajada no estaba al tanto de los planes de Ferreira de presentar una demanda.