Decididas a enfrentar el terrorismo con música, decenas de miles de personas se reunieron en plazas en toda Noruega el jueves para entonar una canción infantil que el multiasesino Anders Behring Breivik asegura es utilizada para lavar el cerebro a los chicos noruegos.

La protesta convocada en Facebook contra el fanático de extrema derecha ocurrió el día en que los sobrevivientes dieron un triste testimonio en el juicio contra Breivik por el atentado con explosivos y la balacera donde murieron 77 personas, adolescentes la mayoría, el 22 de julio.

Unas 40.000 personas se congregaron en la plaza central de Oslo bajo la lluvia torrencial para acompañar al artista noruego Lillebjoern Nilsen entonando la canción de la década de 1970 "Niños del Arco Iris", una versión noruega de "Rainbow Race" del compositor estadounidense Pete Seeger que en uno de sus versos dice: "Debemos vivir juntos, cada hermana, hermano, tú y yo".

Después acudieron a colocar rosas en las escalinatas de la sede del tribunal, en memoria de los muertos en la masacre.

En un testimonio la semana pasada, Breivik mencionó a la canción como ejemplo de la forma en que la "cultura marxista" se ha infiltrado en la escuelas noruegas. Esa declaración y la persistente conmoción popular tras los atentados provocaron la manifestación del jueves.

Seeger y su música han tenido un papel primordial en la lucha por la justicia social, desde los derechos civiles al medio ambiente. Seeger cantó contra la Guerra de Vietnam y recientemente se unió al movimiento "Ocupemos Wall Street" en Manhattan.

En su casa en Beacon, Nueva York, el compositor de 92 años dijo a The Associated Press que había sabido de la manifestación por Nilsen, quien le llamó el jueves por la mañana.

"Dije:'Es maravilloso''', dijo Seeger. "Es un gran honor, en verdad. Uno de los mayores honores para un compositor es que una de sus canciones sea interpretada en otro país".

Impactados ante la falta de remordimiento de Breivik por la matanza, los noruegos decidieron que la mejor forma de enfrentarlo es demostrarle su compromiso con todo lo que él detesta.

El jueves en la corte, la gente que sobrevivió a la explosión en el distrito gubernamental de Oslo dio testimonios emotivos y escalofriantes mientras el multiasesino los escuchó sin inmutarse.

Anne Helene Lund, de 24 años, estaba a sólo siete metros (23 pies) de la explosión. Estuvo en coma un mes y cuando despertó había perdido la memoria, incapaz de siquiera recordar el nombre de sus padres.

"Estudié ciencia política por tres años y ahora tengo que volver a aprender estudios sociales en preparatoria", dijo Lund en la corte.

Breivik dice que su blanco era el gobernante Partido Laborista, al que acusa de traicionar al país por abrir sus fronteras a los inmigrantes musulmanes. Dado que ha confesado que cometió los ataques, que describió fría y detalladamente la semana pasada, el tema clave del juicio es determinar el estado mental del hombre de 33 años.

Breivik dijo el miércoles que ser declarado demente sería lo peor que le pasaría porque se "deslegitimarían" sus puntos de vista.

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El periodista de The Associated Press Rik Stevens en Albany, Nueva York, contribuyó con este despacho.